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01 abril 2016

La corrupción es lo más nefasto para un país porque ataca a la democracia: Juan Carlos Henao

"Qué Colombia es un país corrupto no hay la menor duda. Por donde uno mete la nariz huele feo", asevera el relevante jurista Juan Carlos Henao Rector del Externado de Colombia.


Vamos de un escándalo a otro sin tregua. No terminamos de conocer un caso cuando caemos en otro atónitos, presos de indignación.

Por años los medios no se ocupan de otra cosa que en notificar a la sociedad sobre los delitos cometidos por congresistas, funcionarios, contratistas, empleados y servidores públicos...  

Una cotidianidad criminal que abarca todo el territorio colombiano sin que se salve ninguna rama del poder público. Pasa por igual en entidades locales, departamentales y nacionales. 

Desfalcos al erario público; desvío de recursos; enriquecimiento ilícito; peculados; pago de coimas; cohechos; prevaricatos; ocultamiento de bienes; fraudes, sobornos; tráfico de influencias; extorsiones; nepotismo…

No hay un solo delito del amplio “vademécum delincuencial jurídico” de la contratación pública que no sea tema de conversación cotidiana en el país.

Un estado de inmoralidad que tiene origen en el perverso legado de valores y prácticas desde la colonia.

Hampones de cuello blanco” tipo Samuel Moreno Rojas  ̶ condenado a 18 años de prisión por los delitos de interés indebido en la celebración de contratos y cohecho ̶ , lejos de desaparecer se reproducen más.   

“Son personas que permean los gobiernos con intereses particulares que repugnan a los fines esenciales del Estado”, como sentenció el Juez 14 de Bogotá al declararlo culpable.

No se trata, de ninguna manera, como pretende hacernos creer el prófugo de la justicia Miguel Nule Velilla de que la corrupción es “inherente a la naturaleza humana". 

¡El  gran cacao, “con olfato para los negocios y halconería empresarial"!, como pomposamente lo describe la Revista Semana es otro delincuente condenado por peculado contra los recursos de Bogotá. 



"¿Qué pasa con la conducta de los individuos en Colombia?¿Existe una conducta delincuencial socialmente aceptada, moldeando estereotipos que se reproducen?¿Cómo se puede transformar esta realidad cultural que recupere una ética y dignidad humana?".*



Sin titubeos Juan Carlos Henao es claro al señalar que la corrupción es lo peor, lo más nefasto que le puede pasar a un país porque ataca a la democracia.

"Nos hemos acostumbrado a vivir bajo el imperio y mandato de la corrupción", subraya el Rector del Externado de Colombia.

En enero pasado (2016), la Fiscalía General de la Nación reveló que 559 alcaldes y 10 gobernadores recién posesionados tienen procesos abiertos con la justicia. En solo cuatro de 32 departamentos  ̶ Guainía, Guaviare, Vaupés y Vichada ̶  no hay algún alcalde investigado.

Amparados por la impunidad  ̶ de la que Colombia ocupa el tercer lugar en el mundo ̶ junto con la cómplice lentitud de la justicia, la cuerda deshonesta de empleados, abogados, fiscales y hasta jueces, todos por igual como en piñata se ferian los recursos aportados por la ciudadanía sin que pase nada.

Según un estudio de la Universidad del Norte (Barranquilla) y publicado en el diario El Heraldo, en dos décadas la corrupción le ha costado al país cerca de 189 billones de pesos, un 4% del PIB

El ex Magistrado presidente de la Corte Constitucional Juan Carlos Henao considera que la corrupción “tiene que ver con la concepción del mundo que se tenga y la necesidad de seguridades que se imponen hoy en la sociedad”.

En Colombia el sistema está atado a la corrupción

Gloria Ortega Pérez (GOP). Rector: todos los días en Colombia nos vamos a dormir con una historia de corrupción y nos despertamos con otra. ¿Qué está pasando?

Juan Carlos Henao (JCH). "Qué Colombia es un país corrupto, no hay la menor duda. Dónde uno mete la nariz huele feo. 

No quiero decir que en toda sociedad no haya corrupción. Pero, lo que está pasando aquí, es que llegamos a unos límites insostenibles.

Acostumbrarse a que las cosas se tienen que hacer por corrupción, sea en la rama judicial, en el ejecutivo, en donde sea, altera por completo los valores de la sociedad.

El sistema está atado a la corrupción. No es ni siquiera que una persona sea o no corrupta. Es que ya se tiene diseñado que, de tanta parte del presupuesto, tanto se va para tal departamento. Y en ese departamento tiene influencia tal senador o político. Se sabe de quién es el contrato, quién va a hacer el puente o lo que sea, viene amarrado. 

Es una estructura que los colombianos tenemos que cambiar". 

GOP: Hace 15-20 años se decía que el Estado colombiano estaba secuestrado por el paramilitarismo. ¿Hoy pasó a estar secuestrado por la corrupción organizada?  

JCH: "Tristemente sí. Pero no se puede hacer una distinción entre paramilitarismo y corrupción porque el paramilitarismo también es corrupción. Sigue siendo dueño de un sinnúmero contratos en muchos departamentos del país.

¿De qué sirve que yo me prepare como  gran abogado y haga un estudio magnífico sobre mi caso si la lógica de la solución del mismo va por otro lado?

¿Para qué escribo un buen memorial si resulta que el juez está comprado y ni siquiera se va a leer lo que yo voy a preparar?

La corrupción es un problema básicamente ético, de formación ciudadana que desestimula todo. No creo mucho en la represión o no de la corrupción.

Se sabe que en la colonia se hicieron acciones populares contra los virreyes por corrupción. De allá viene la frase de que la ley se acata, pero no se cumple. Así es nuestra idiosincrasia".

¿Dónde nace la necesidad de corrupción? 

La sociedad colombiana tolera y legitima la corrupción al apropiar, de manera cotidiana, máximas inmortales  ̶ que no morales ̶   para avalar y justificar lo injustificable. 

La frase satírica “Gana dinero. Si puedes, honestamente; si no, de cualquier modo”, atribuida al poeta latino Quinto Horacio Flaco, fue convertida en el popular dicho “haga plata honradamente, mijo, pero si no puede honradamente, haga plata, mijo”.

Desde Turbay Ayala, que hace casi 40 años quiso “reducir la corrupción a sus justas proporciones”, pasando por “la ética es para  filósofos” del 'estratega' JJ Rendón hasta el archiconocido “usted no sabe quién soy yo” de Nicolás Gaviria, todos buscan justificar de alguna manera la inmoralidad.

También ocurre cuando no se llama a las cosas por su nombre o se recurre a eufemismos para dosificar el escándalo, relativizando la realidad y, de paso, engañar a las audiencias.

En esto, periodistas y medios tienen no poca responsabilidad cuando nombran los hechos consiguiendo desdibujar la dimensión y trascendencia que tiene la comisión de delitos en la ética, vida y cultura social.

Llamar “Yidispolítica” a recibir dádivas de funcionarios del Gobierno a cambio de votar reforma constitucional para reelección presidencial de Álvaro Uribe Vélez (delito del cohecho); "falsos positivos”, al asesinato de civiles inocentes haciéndolos pasar como guerrilleros muertos en combate (delito de ejecuciones extrajudiciales, sumarias y arbitrarias); chuzadas del DAS” a las interceptaciones telefónicas y seguimientos ilegales por parte del DAS (delito de violación ilícita de comunicaciones, abuso de autoridad por acto arbitrario e injusto y concierto para delinquir). 

También se recuerdan el mal llamado “cartel o carrusel de la contratación”; el escándalo de “Tolemaida resort” y muchísimos otros graves actos delictivos a los que quizás haya sido "práctico" y mediático para el periodismo llamarlos así, pero con ello no se ha contribuido en lo absoluto a que la ciudadanía esté mejor informada o haga conciencia de tal estado de cosas para que los rechace, sino que ha conseguido que se mimetice como si nada en la cultura de la gente.

La “élite colombiana” que antes era materia para titulares empresariales, sociales y del corazón, ahora lo es de manera creciente en las páginas de delincuencia y judiciales. 

Ladrones de primera disputándose espacio con los de segunda que roban caldos de gallina, pero que a diferencia de estos, disfrutan en grande hasta en “la picota carne de res”, como revela la periodista Paola Ochoa.

La impunidad ayudó a entronizar la idea según la cual robar si paga y bien, pues aunque el delincuente o criminal sea castigado en su casa por cárcel, en una casa fiscal y hasta en La Picota, nunca, absolutamente nunca, repara el daño, es decir, devuelve lo robado.

GOP. Rector, ¿Se convirtió la corrupción en un asunto completamente aceptado y asimilado por la gente como parte de cultura del país? 

JCH. "¿Dónde nace la necesidad de corrupción?  ¿Qué es lo que está buscando un corrupto? Plata. Ilícita. ¿Y por qué está buscando plata? Porque en el fondo la gente necesita vivir de seguridades.

Los sistemas capitalistas y los actuales han enseñado que lo que más seguridad da en la vida es precisamente el dinero. 

No creo mucho en la represión o no represión de la corrupción porque se ha probado que también en la colonia se hicieron acciones populares contra los virreyes por corrupción. 

La corrupción es el acto más antidemocrático que existe en la sociedad

La corrupción ataca la médula de la democracia, señala con vehemencia Juan Carlos Henao. 

Por esto, explica, la única manera de transformar esta realidad es con educaciónEnseñando ética y democracia. Mostrándole a la gente cómo la corrupción es el acto más antidemocrático que existe en la sociedad.

La corrupción cambia la lógica de las oportunidades para las gentes de las sociedades basadas en la meritocracia y en la preparación individual y cambia a la lógica del capitalismo vulgar que es el de la corrupción".

JCH: "La  vida  es  un  océano  de  incertidumbres  
con archipiélagos  de  seguridad". (Vea  el  vídeo).

Un escándalo tapa otro escándalo y así

Twitter es una especie de “termómetro” entre las muchas y diversas comunidades de “conversadores” en el agora contemporáneo que es la Internet.

Ahí se conoce y se siente la potente voz de la indignación, de la rabia y del repudio que causa en la ciudadanía cada nuevo hecho de corrupción.  

En este espacio sin jerarquías, fórum del siglo, pedí abiertamente a los usuarios que me contaran el hecho de corrupción que recordarán y les pareciera más aberrante. Estas son algunas respuestas.

 

Un escándalo tapa otro escándalo y así... Pero todos en Colombia podemos hacer de manera rápida y de memoria una lista de por lo menos diez aberrantes hechos de corrupción. 

"A uno en este país le toca ser optimista"

Lo dice sin frustración Juan Carlos Henao, solo alentado en la convicción que tiene de la perfectibilidad del ser humano, que para él “va a mejorar, por mucho que esté destruyendo la especie”.

Aunque confía en que se firme un Acuerdo Final para terminar el conflicto armado, también cree que, con o sin las Farc, las reformas se van a hacer. "Así lo prometió el presidente Santos".

"La corrupción es una conducta que atenta contra la prosperidad de la sociedad, el patrimonio del país y su esperanza como nación", señala.

Juan Carlos Henao tiene la certeza que son más, muchas más las personas honestas con principios sólidos. 

"No importa que sean 5, 10, 15, 20 las personas que uno pueda respetar porque tienen un nivel de ética".

GOP.  ¿Cómo  vamos  a  enfrentar  un  posible  Acuerdo 
para  el  Fin  del  Conflicto Armado con una agrupación 
guerrillera  en  un  contexto de  tanta corrupción y de 
impunidad? (Vea el vídeo).

Desarticular corrupción es un asunto de política y criminal  

GOP. La confianza en la sociedad está herida o desapareció. Las personas ya no confían en la palabra. ¿Cómo restituir la confianza entre la gente?

JCH. "Eso es un problema de tejido social y sociológico muy complicado que no se recupera de un día para otro. Imagine: ¡Si en el micro universo de la familia es difícil, en una sociedad es todavía más complejo!

Este país ha llegado a unos niveles de corrupción tan grandes que desarticular eso es un problema de política y también criminal.

Mire por ejemplo: la investigación que realizó la Universidad sobre minería encontró que existen minas ilegales en la que los policías son los jefes. 

¿Porqué, ¿para dónde sale el oro de las minas ilegales? Eso no es que lo chupe una nube y se lo lleve para Marte. Eso sale por unas carreteras en unos camiones que van protegidos por el Estado. 

Eso es lo más inmundo que uno pueda ver de un funcionamiento del Estado. 

Debería haber un compromiso mucho más serio, mucho más contundente de los gobiernos hacia el discurso de la NO CORRUPCIÓN. 

¡Vamos a acabar con la minería ilegal! ¡Vamos a acabar con la corrupción en los contratos!… También es un problema de insistencia desde los medios de comunicación.

Nunca se debe dejar de insistir en tres o cuatros principios que son los que forman una sociedad y ahí le falta mucho al poder político colombiano".

 
JCH. "Yo creo que debería haber un compromiso mucho 
más serio,  mucho  más  contundente  de los  gobiernos 
hacia  el  discurso  de la NO corrupción". (Vea el vídeo).

Uno sabe cuándo es limpio y cuando no

Según el IPC, Índice de Percepción de la Corrupción, Colombia ocupa el puesto número 83 entre 167 países en el mundo y el puesto 17 entre 30 países evaluados en las Américas.

En opinión de distintos expertos, la lucha contra la corrupción debe ir más allá de leyes, normas y códigos y debe convertirse en un asunto de lucha desde la misma ciudadanía, de censura social.

Mientras que en América Latina la gente protesta en la calles antes cada nuevo acto de corrupción en la administración pública, en Colombia solo se recuerda una protesta de esta naturaleza en agosto de 2011: la "marcha de los antifaces".

Desde entonces la corrupción ha aumentado pero no las protestas. Como “siempre ha sido así”...

GOP. ¿Rector, usted cree en la censura social? 

Claro que sí, pero con mucho cuidado. Es básico. Mientras que no sea linchamiento ni ninguna cosa de ese estilo. 

El punto es cómo se liga la censura social con la judicial.

Recuerdo un par de situaciones en las que ejercí censura social. 

Una fue en un cóctel cuando un señor quería tomarse una foto conmigo. Me di cuenta quien era y pensé: ¡Ni a golpes! No quiero aparecer en una foto con este señor…

La censura social es importante pero es peligrosa porque puede tener mucho de arbitraria cuanto se basa en el chisme. Eso también puede ser muy dañino.

Es muy fácil caer en una especie de persecución social que muchas veces es lo que hacen los medios.

Es que la corrupción es por todos los lados. Dicen que los medios también tienen agenda. Dependen de los que los financian sacan unos escándalos y otros no. Eso también es corrupción y también se da en los medios de comunicación".

JCH. "Lo  que  buscamos  en  el  fondo, cada  uno, es la 
felicidad. Estar  contentos, pasarla  rico en la vida. Eso 
es lo que yo busco. Y, para tener uno eso, precisamente
no  debe tener rabo  de  paja. Porque  es que vivir uno 
con  rabo  de paja es que lo quemen y eso tiene que ser
muy aburridor". (Vea el vídeo).

Lo que nos falta en Colombia son principios esenciales

"En febrero pasado, al cumplir 130 años de su fundación, el Externado le entregó al país la investigación Minería y Desarrollo

Los hallazgos del estudio dan cuenta, en buena medida, de la corrupción que hay en la actividad minera en Colombia.

La segunda entrega de esta colección llamada “Así habla el Externado”, es sobre corrupción. Los datos que hemos empezado a encontrar son impresionantes.

Todo esfuerzo que se haga para combatir la corrupción en un país cooptado por esta conducta es necesario.  ¡La corrupción no se vale!   ̶  exclama  con toda la fuerza de su espíritu  ̶.

La ética no es solo una materia en el pensum académico en la Universidad, sino un propósito transversal, inherente en la formación humana y profesional, advierte.

Sin embargo, lamenta cómo en el Externado también ha habido estudiantes corruptos, egresados corruptos.

"Lo único que tengo claro es que ser corrupto y externadista es absolutamente contradictorio.

No sólo en el trato con los estudiantes, sino en el comportamiento y actitud, todo profesor debe dar ejemplo ético. La ética se siente", sostiene.

Cada nuevo semestre el mensaje que da a los estudiantes entrantes es el mismo y termina siendo una advertencia para los profesionales salientes: “sin trampas ni atajos indebidos”

La formación ciudadana tiene que ser una formación para la honestidad, dice de manera concluyente.

Sin abandonar la amabilidad y franqueza que lo habitan, el rector Juan Carlos Henao es directo y claro al exhortar a los colombianos para que se recupere la honestidad y la ética y cogerle rabia a la corrupción.


JCH. "Tenemos que creer que podemos romper la
corrupción. Qué cada uno pueda decir que  es una
persona éticamente correcta". (Vea el vídeo).

"A mí me pueden acusar de lo que sea menos de corrupto. Uno sabe cuándo es limpio y cuando no. Para eso no necesita un código penal que le diga si es corrupto o no. Eso es un asunto de convicción íntima", dice rotundo Juan Carlos Henao.
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Links recomendados:

- "La ética social y la dignificación de la vida humana: Un alcance epistémico en la sociedad". Cristina Seijo, Karina Villalobos
- “El escalafón del riesgo de corrupción en Colombia”. Especiales Multimedia El Tiempo
- “El ABC de los delitos de la corrupción en Colombia”. Portal Caracol radio
- Corrupción en América Latina necesita una mayor censura social Blogs Capital
- “La sentencia contra los Nule confirma que robar sí paga”. LaSillaVacia.com
- “Los páramos son intocables”: Juan Carlos Henao Entrevista El Espectador
- ‘Falta control estatal sobre la minería ilegal’: Rector de El Externado Pregunta Yamid CMI

Nota 1. Durante 17 días esta nota tuvo como título: "En Colombia a uno le toca ser optimista, dice Juan Carlos Henao". Sin embargo, por sugerencia de los lectores cambió por: "La corrupción es lo más nefasto para un país porque ataca a la democracia: Juan Carlos Henao". Nota 2. Las cinco (5) entradas de vídeo, que les recomiendo ver, forman parte integral y estructural del artículo. También se pueden ver por separado en "mi canal" en YouTube. El contenido en imágenes fue realizado por la fotógrafa Carolina Corredor de la Oficina de Comunicaciones de la Universidad Externado de Colombia.