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03 mayo 2017

Señoras y señores ésta es nuestra primera y última palabra

Nicanor Parra - Foto tomada de Internet sin autor visible

"Nicanor Segundo Parra Sandoval es un poeta, matemático y físico chileno cuya obra ha tenido una profunda influencia en la literatura hispanoamericana", dice en wikipedia. 

Para mi es uno de los grandes poeta vivos que pongo al lado de los polacos Wislawa Szymborska y el menos conocido como poeta Ryszard Kapusicinski.

Inexplicable que nunca haya recibido un Nobel. Es hiperealista, claro, si en poesía se permite esta descripción. ¡Hoy tiene 104 años!  

Se me antoja para estos días y tiempos de "Optimismo trágico", como dice Boaventura de Sousa Santos, otro poeta del pensamiento hiperrealista, de las ausencias y las urgencias.


Manifiesto


Señoras y señores 
Ésta es nuestra última palabra. 
-Nuestra primera y última palabra- 
Los poetas bajaron del Olimpo.

Para nuestros mayores
La poesía fue un objeto de lujo
Pero para nosotros 
Es un artículo de primera necesidad: 
No podemos vivir sin poesía.

A diferencia de nuestros mayores 
-Y esto lo digo con todo respeto- 
Nosotros sostenemos 
Que el poeta no es un alquimista 
El poeta es un hombre como todos 
Un albañil que construye su muro:
Un constructor de puertas y ventanas.

Nosotros conversamos 
En el lenguaje de todos los días 
No creemos en signos cabalísticos.

Además una cosa: 
El poeta está ahí 
Para que el árbol no crezca torcido.

Este es nuestro mensaje. 

Nosotros denunciamos al poeta demiurgo 
Al poeta Barata 
Al poeta Ratón de Biblioteca. 

Todos estos señores 
-Y esto lo digo con mucho respeto- 
Deben ser procesados y juzgados 
Por construir castillos en el aire 
Por malgastar el espacio y el tiempo 
Redactando sonetos a la luna 
Por agrupar palabras al azar 
A la última moda de París. 

Para nosotros no: 
El pensamiento no nace en la boca 
Nace en el corazón del corazón.

Nosotros repudiamos 
La poesía de gafas obscuras 
La poesía de capa y espada 
La poesía de sombrero alón. 
Propiciamos en cambio 
La poesía a ojo desnudo 
La poesía a pecho descubierto 
La poesía a cabeza desnuda.

No creemos en ninfas ni tritones. 
La poesía tiene que ser esto: 
Una muchacha rodeada de espigas 
O no ser absolutamente nada.

Ahora bien, en el plano político 
Ellos, nuestros abuelos inmediatos, 
¡Nuestros buenos abuelos inmediatos! 
Se retractaron y se dispersaron 
Al pasar por el prisma de cristal. 
Unos pocos se hicieron comunistas. 
Yo no sé si lo fueron realmente. 
Supongamos que fueron comunistas, 
Lo que sé es una cosa: 
Que no fueron poetas populares, 
Fueron unos reverendos poetas burgueses.

Hay que decir las cosas como son: 
Sólo uno que otro 
Supo llegar al corazón del pueblo. 
Cada vez que pudieron 
Se declararon de palabra y de hecho 
Contra la poesía dirigida 
Contra la poesía del presente 
Contra la poesía proletaria.

Aceptemos que fueron comunistas 
Pero la poesía fue un desastre 
Surrealismo de segunda mano 
Decadentismo de tercera mano,
Tablas viejas devueltas por el mar. 
Poesía adjetiva 
Poesía nasal y gutural 
Poesía arbitraria 
Poesía copiada de los libros 
Poesía basada 
En la revolución de la palabra 
En circunstancias de que debe fundarse 
En la revolución de las ideas. 
Poesía de círculo vicioso 
Para media docena de elegidos: 
"Libertad absoluta de expresión".
Hoy nos hacemos cruces preguntando 
Para qué escribirían esas cosas 
¿Para asustar al pequeño burgués? 
¡Tiempo perdido miserablemente! 
El pequeño burgués no reacciona 
Sino cuando se trata del estómago.

¡Qué lo van a asustar con poesías!

La situación es ésta: 
Mientras ellos estaban
Por una poesía del crepúsculo 
Por una poesía de la noche 
Nosotros propugnamos
La poesía del amanecer.
Este es nuestro mensaje,
Los resplandores de la poesía
Deben llegar a todos por igual 
La poesía alcanza para todos.

Nada más, compañeros 
Nosotros condenamos 
-Y esto sí que lo digo con respeto-
La poesía de pequeño dios 
La poesía de vaca sagrada 
La poesía de toro furioso.

Contra la poesía de las nubes 
Nosotros oponemos 
La poesía de la tierra firme 
-Cabeza fría, corazón caliente 
Somos tierrafirmistas decididos- 
Contra la poesía de café 
La poesía de la naturaleza 
Contra la poesía de salón 
La poesía de la plaza pública 
La poesía de protesta social.

Los poetas bajaron del Olimpo.


Parque Simón Bolívar - Foto Bunkerglo

23 enero 2017

La mirada del toro

LA MIRADA DEL TORO

Juan Manuel Roca

A los ojos del toro,
El pánico del torero
Es más leve que el suyo.

Una vez soñé
Que una cuadrilla de toreros 
Cruzaba la arena insolada,
Un cortejo
Presidido por la muerte
Que vestía de fiesta.

Era un racimo de toreros
Con el cuerpo 
Cubierto de banderillas,
Un alfiletero del diablo.

Ataviado de fulgores, 
Con levedad de sonámbulo,
El torero acude al ruedo 
“Vestido de jardín”.

Un negro huracán
Envuelto en su pelaje,
Un pequeño dios 
De las dehesas y los pastos,
Viste su propio luto,
Llega al horror 
Por los oscuros laberintos 
De la plaza.

Reo de sí, 
Condenado al cuchillo
Por matarifes de gala,
El animal resulta
Como los
Perseguidos del mundo
Forzado a la guerra.

Que su dolor sea
La alegría del tendido
Es un arte por cursar,
Una envilecida asignatura
En la escuela de la imfamia.

Algo conspira 
Contra el hombre
En estos ruedos 
Que huelen a sangre,
A tarde fugitiva
Y rosas coaguladas.

Bogotá, diciembre 20 de 2015

Mientras en las calles de Bogotá miles de personas protestaban por el regreso de las corridas
de toros, en la Santamaría de Bogotá, el llamado torero El Juli daba muerte a uno. FOTO EFE. 

20 septiembre 2015

¡Ahinamá!


Para Alberto Rodríguez Tosca
poeta cubano-colombiano
¡Grande su palabra, grande en la amistad!


Vengo a pegar un grito vagabundo por mi amigo Albert.

Se fue al inicio del otoño cuando las hojas de los árboles se caen. Recogeré varias de ellas para separar las páginas de su libro que más me gusta.

Cuando lo conocí me asomaba a la adolescencia y no paraba de preguntar -cosa que no ha cambiado tanto-, y recuerdo ahora esa larga caminata un domingo soleado de enero en Bogotá. 

Recorrimos a pie, por entre los separadores sembrados de árboles, las calles que van de La Soledad al Parque Simón Bolívar. Mi padre pateaba piedritas mientras conversaba con otros más adelante; él y yo, atrás. Escuchaba atento todas mis teorías de peladita como si fuera muy importante y serio lo que le decía.

Lo quise, lo quise mucho desde el principio. Contaba chistes malos que son los que más me hacen reír, de esos de párvulo en primero de primaria. Cuando hablaba de cine lo hacía desde su gran conocimiento pero con una falta de pretensión desarmante, como desarmantes eran sus ojos que miraban como venado a punto de ser cazado y su sonrisa de dientes separados. 

Él se reía como el niño cubano que dejó en la puerta de su casa hace muchos años; el mismo niño que se fue a recoger hace poco antes de irse para ese lugar donde dicen, ninguno sufre, porque allí somos nadie y todo a la vez.

El arro' congrí que nos hizo en Medellín a un grupo selecto de enfiestados comensales, fue el primer plato cubano que probé en mi vida. No habrá nadie que pueda cambiar ese recuerdo feliz comiendo un plato de arroz.

Lo quise, lo quise mucho desde el principio. Él también me quiso, me quiso mucho desde el principio. ¿Y cómo no estar feliz por eso? Entre todas las posibilidades del mundo que existían para no encontrarnos, nos encontramos. Qué fortuna, caballero.

El último intercambio de correos que tuvimos fue sobre el afecto y una camisa. No pudimos despedirnos en una de mis visitas a Colombia, pero le dejé un regalo: una camisa de tela fina que solo le podía quedar bien a un flaco como él. A lo que respondió:

"Mi muy querida Andrea:
Gracias por tu regalo y siento no haberte escrito antes. Es la camisa más linda que tengo y tú -aunque nos veamos con tan poca frecuencia- una de mis mejores amigas. No es retórica, y tú lo sabes.
Un gran abrazo, A."
Chao mushasho -como dicen en tu Cuba-. Mushasho bello, ¡ahinamá!


Alberto Rodríguez Tosca vivió en Bogotá desde 1994. Un poeta, ensayista y narrador cuya voz y nombre enaltecen la literatura iberoamericana. Su huella de amistad es atesorada entre los poetas locales que lo acogieron como a uno más. Se marchó, con sus 53 años a cuestas y un cáncer que lo acosó por un corto tiempo, en la madrugada del 16 de septiembre en La Habana. 

Las fotos se las tomé el 23 de marzo de 2012 en La Casa Tomada durante la presentación del Libro El país Imaginado del también poeta Robison Quintero.

22 abril 2013

Poetas en Abril

Paisa y ciudadana catalana, hincha del Barça, rigurosa, metódica, apasionada con lo que hace y realizadora de sus sueños, Luz Eugenia Sierra es la más relevante antologista y editora de la poesía colombiana. El domingo 21 de abril nos entregó su último proyecto: María Mercedes Carranza. Poesía reunida & 19 poemas en su nombre.

Llueva, truene o relampaguee, los poetas siempre llegan en abril de la mano de Luz Eugenia Sierra, la paisa.

Aparecieron por primera vez en 1982, una noche de abril, en la histórica Plaza del Chorro de Quevedo. En la noche del domingo 21, lo hicieron también, en la anual Feria Internacional del Libro de Bogotá.

Entre uno y otro evento han pasado 30 años, y desde entonces, no ha dejado de descubrir, conocer, reunir, editar y entregarnos, cuidadosamente y en espléndidas ediciones, el rico trabajo de los poetas colombianos. 

Como la describió el poeta Joaquín Mattos Omar en la Revista Ulrika (edición especial 45-46), Luz Eugenia Sierra es "la más relevante antologista en el panorama de bibliográfico de la poesía colombiana. Ninguna otra persona como ella han contribuido al enriquecimiento crítico del corpus de la lírica nacional”.

En su último trabajo, “Poesía reunida 19 poemas en su nombre”, rinde homenaje, diez años después de su muerte, a una persona que fue apasionada, íntegra y convencida que era posible construir un país mejor con las voluntades alzadas en almasMaría Mercedes Carranza de quien fue su asistente en la Constituyente de 1991, su brazo derecho en la Casa de Poesía Silva y su más admirada y querida amiga.

Poetas en abril

Transcurrían los meses previos al fin de la doctrina de la "seguridad nacional", que Turbay Ayala (1978-1982) nos había impuesto desde el primer mes de su mandato bajo el nombre de estatuto de seguridad. Que dizque para ‘defender a los asociados y las instituciones democráticas asediadas por serios peligros y toda clase de asechanzas y lograr una patria donde se viva en paz y toda clase de seguridades para la vida y el trabajo'... según informó en su momento el El Espectador.

Fueron cuatro oscuros y temidos años en los que, en nombre de los “valores políticos” y defensa de la patria, las incipientes organizaciones sociales, sindicales, los partidos de izquierda y de manera especial los estudiantes y los artistas, fueron presionados, hostigados, perseguidos, coartadas todas las libertades civiles, violentado su derecho humano a la vida y reprimida toda manifestación de protesta en la sociedad. 

Sí. Tal y como ocurrió con Uribe (2002-2010). Cualquiera que pensara diferente, fuera opositor o crítico de su gobierno, era sindicado de subversivo, comunista o guerrillero, un enemigo del Estado que había que acallar, someter, borrar del mapa de la democracia.  Bajo el estatuto de seguridad fueron detenidos en guarniciones militares y de torturas, el poeta Luis Vidales (tenía 80 años en ese entonces), la pianista Teresita Gómez y la bailarina Priscila Welton, entre otros colombianos del mundo de la cultura.

Este fue el contexto de vida, de estudio, de crecimiento y evolución de una generación de jóvenes y estudiantes en la Colombia de finales de los 70 y primeros de los años 80. Un tiempo en el que pese a que habían más noticieros diarios de televisión -8 en total- y menos realitys show y telebovelas, pocos hablaban de las violaciones a los derechos humanos que ocurrían a diario. Estudiábamos y soñábamos.  

¿Como cabía la poesía en ese contexto?

Luz Eugenia Sierra. “Queríamos ‘romper’ el estado de sitio, pero de una manera distinta, festiva. No con consignas ni pancartas. Pensamos con el pintor y promotor cultural vallecaucano Mario Quintero (q.e.p.d.), amigo y vecino, que lo mejor era hacer un encuentro con poetas y juntar sus poemas para un libro. Me había retirado dignamente -subraya- pocos días antes de la facultad de derecho de la Universidad Libre y tenía el dinero del reintegro de la matricula. Haciendo cuentas alegres -porque uno no hacía presupuestos ni nada parecido- en esa semana santa hicimos la convocatoria. Llegaron 82 poemas, muchos manuscritos”.

En su buhardilla de La Candelaria Luz Eugenia mecanografió en una máquina de escribir IBM ejecutiva (lo último de lo último y lo más cercano a la tipografía), las 89 páginas que fueron fotocopiadas y compaginadas manualmente y durante dos noches, para hacer 1.000 ejemplares del memorable libro. 

Esa primera edición fue el comienzo espontáneo de la serie de cinco volúmenes (1982-1987) que comprendió la colección de Poetas en Abril, cuyo primer tomo que circuló con portadas en propalcote de 250 gramos color rosa sin ninguna información, fue en homenaje al escritor Andrés Caicedo. "Después de iniciar la impresión de las portadas en serigrafía (screen), una noche antes del proceso final, fui víctima de un atraco, y aunque me defendí, -cargada de tigre mordió al ladrón-, las portadas no pudieron estar a tiempo", recuerda entre asombro y risas. 

¿Cómo se hizo la convocatoria?

LES. “Aún no había computadores, celulares y menos Internet. El correo de las brujas, el voz a voz, los cartelitos y las fotocopias funcionaron muy bien. En menos de 15 días lo pensamos y se produjo el primer libro. ¡Aparecieron 82 poetas y poemas!”

Conversamos con la paisa en el Chorro de Quevedo, allí a dónde don Gonzalo Ximenez de Quesada hizo la primera fundación de Bogotá el 6 de agosto de 1538 y también, el lugar en donde Luz Eugenia inicia su intensa y feliz travesía como editora. 

"Esa noche de la presentación de Poetas en Abril llovía con ganas. El sonido no funcionó, la leña se mojó, pero los poetas celebraron su fiesta leyendo sus poemas, todos, regocijados con la publicación, para algunos, de sus primeros trabajos. Poetas que hasta hoy siguen vigentes y escribiendo como Anabel Torres, Eduardo Escobar, Fernando Linero, Rafael del Castillo, Guillermo Martínez, Giovanni Quessep, Harold Alvarado Tenorio, Jotamario… entre otros".

¿Si en 1982 fueron 82 poetas los que atendieron la convocatoria, cuantos llegarían hoy?

LES. “En la época en que María Mercedes Carranza hacía las convocatorias en la Casa de Poesía Silva, llegaban 10 mil, 12 mil sobres. Hoy con Internet y todo lo demás… pues dímelo tu… " (Risas).

Luz Eugenia dejó el derecho y se hizo periodista aunque nunca ha ejercido. Se marchó del país durante diez años para cumplir una nueva meta: hacerse maestra de edición, pero en Catalunya. Lo suyo son las palabras, la gramática, los textos, el papel, el diseño, los libros.  

¿De dónde sale el título Poetas en Abril?

LES. “El título de la colección fue un acierto de las siempre espontáneas expresiones del poeta Juan Manuel Roca. Abril es el florecimiento, la primavera, lo que está en desarrollo. Muy ecléctica, claro, pero la realidad es tan diversa como para ponerle un solo prisma. La poesía colombiana tiene 80 mil expresiones”. 

Eran los años dorados de muchos autores en agraz, en pleno florecimiento, como escribiera el poeta Joaquín Mattos.

Un mes después, Luz Eugenia crea la Fundación Talleres y presenta una nueva edición del primer libro en Medellín, esta vez, con la portada impresa y 300 ejemplares exclusivamente para las bibliotecas. Con esto comienza una aventura y empresa que ha ocupado buena parte de su vida.

La colección Poetas en Abril investiga, indaga, recupera, recoge y publica más de 1500 páginas de la poesía de cerca de un centenar de poetas colombianos durante cinco años continuos.

¿Por qué publica poesía y no cuento?

LES. “Por intuición y asombro, que en 30 años, no se me ha acabo. La poesía es testigo excepcional de un momento de la historia de un país, de la vida de la gente”.

Luz Eugenia no es una crítica de poesía, pero sabe cuando un poema y un poeta son buenos. Es cuando “intentan resonar más que sonar. La poesía se escucha como un jazz… una sinfonía…”, dice.

Y lo tiene claro, como clara fue su respuesta a uno de sus maestros del Postgrado de Estudios Avanzados en Edición en Barcelona. ¿Cuál sería la estrategia para publicaciones sobre armas en fascículos? Ella responde de manera inmediata. “No me ocupo de ese tema. Soy editora pero no para hacer libros sobre la guerra”. 

En el año 2000 edita y publica en Barcelona uno de los dos libros que ha preparado de autores de manera individual: Poemas de la guerra de la poeta Anabel Torres.  

¿Qué se necesita para ser editor de poesía?

LES. “Vocación de pobre (risas). No tener aspiración de lucro ni de gran renombre sino voluntad de aprender, de hacer preguntas y de cuestionarse. Los poetas tienen una atención especial por la realidad. La poesía da eso. Una nueva emoción cada vez. Leo a Juan Manuel Roca, a Giovanni Quesepp... y se me abre otro espacio. La poesía sacude, emociona”.

Como conmovió, en 1997, la colección de postales con poemas de 33 autores colombianos titulada Correo de las Novias. Un proyecto editorial cuya edición limitada de 3.000 ejemplares fueron impresas en papel propalcote de 250 gramos, proveniente de la fibra de la caña de azúcar y presentadas en una caja de madera de comino reciclado de una vieja construcción febril de Medellín. Las Postales (no la caja) se han reeditado muchas veces y aún hoy se pueden conseguir en la Casa de Poesía Silva.

¿Antologista o editora?

LES. “Me divierten mucho las antologías porque, al mismo tiempo, se pueden pulsar distintos lenguajes y se pueden reunir públicos diversos. Cada poeta tiene su parcela de amigos, de afectos y reunidos todos juntos pueden mostrar más la diversidad. Es un oficio que me divierte, que me enseña. Que me emociona”.

Sin duda su obra más ambiciosa como editora y antologista es Colombia en la poesía colombiana/Los poemas cuentan la historia, publicada en 2010 bajo el sello editorial Asociación Cultural Letra a Letra que ella preside.    

El libro es el resultado de siete años continuos de investigación que realizó junto al poeta Robinsón Quintero. Con este trabajo, Luz Eugenia Sierra obtiene el premio Literaturas del Bicentenario otorgado por Ministerio de Cultura en el marco del Bicentenario. Una elevada y fecunda edición poética, literaria e historiográfica cuyos 186 poemas retratan cinco siglos de la vida cotidiana, social y política de Colombia.

¿Es distinta la poesía que hacen las mujeres a la que hacen los hombres?

LES. “No.. no.. no. Uno no escribe con la falda. Uno escribe con las manos, con el cerebro y con el corazón y hombre y mujeres tenemos de lo mismo. Es el universo propio de los poetas lo que se impone en sus textos”.

Su siguiente proyecto, el del 2014 es “una colección de libros individuales de 7 mujeres colombianas con voces muy potentes”, me revela, pero no me adelanta más.

¿Qué significan 30 años en la poesía?

LES. “Que ha pasado el tiempo y no he dejado nunca de asombrarme. La poesía abre otras ventanas, plantea otras preguntas. 

Hace 30 años era una buena estudiante. Formaba parte de un comité de solidaridad de presos políticos... de una fundación de promoción de los artesanos y las expresiones culturales del barrio, trabajaba en una empresa francesa, y estudiaba francés y derecho”.

Luz Eugenia no se detiene. Soy testiga de ello. Desde su primera quijotada (de la cual formé parte) hasta la última. Así como es rigurosa, profesional y puntillosa al momento de enfrentar un texto o un poema, también es metódica, exigente, planea al detalle cada acción, cada actividad, tanto de su labor poética y empresarial, como la personal. Se pone y cumple todas sus metas. No deja casi nada al azar. Ese es quizás el más caro de sus secretos.  
Fotos by Bunkerglo.

11 septiembre 2012

No tiene nombre


No tiene Nombre Obra del artista Carlos Altamirano


Allende

Para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que congregar todos los odios
y además los aviones y los tanques
para batir al hombre de la paz
tuvieron que bombardearlo hacerlo llama
porque el hombre de la paz era una fortaleza

para matar al hombre de la paz
tuvieron que desatar la guerra turbia
para vencer al hombre de la paz
y acallar su voz modesta y taladrante
tuvieron que empujar el terror hasta el abismo
y matar más para seguir matando
para batir al hombre de la paz
tuvieron que asesinarlo muchas veces
porque el hombre de la paz era una fortaleza

06 agosto 2012

Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia



Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Tí sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Times)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso...

27 julio 2012

Mujer Espíritu

Mujer del pueblo Uwa - Foto by Bunkerglo - Plaza de Bolívar, Bogotá septiembre 1 de 2009
"Soy la mujer que sola nací
soy la mujer que sola caí
soy la mujer que espera
soy la mujer que examina
soy la mujer que mira hacia dentro
soy la mujer que busca debajo del agua
soy la nadadora sagrada
porque puedo nadar en lo grandioso.

15 julio 2012

El Derecho al Delirio

Ya está naciendo el nuevo milenio. No da para tomarse el asunto demasiado en serio: al fin y al cabo, el año 2001 de los cristianos es el año 1379 de los musulmanes, el 5114 de los mayas y el 5762 de los judíos. El nuevo milenio nace un primero de enero por obra y gracia de un capricho de los senadores del imperio romano, que un buen día decidieron romper la tradición que mandaba celebrar el año nuevo en el comienzo de la primavera. Y la cuenta de los años de la era cristiana proviene de otro capricho: un buen día, el papa de Roma decidió poner fecha al nacimiento de Jesús, aunque nadie sabe cuando nació.

El tiempo se burla de los límites que le inventamos para creernos el cuento de que él nos obedece; pero el mundo entero celebra y teme esta frontera.

12 julio 2012

Puede ser sin título

Wislawa Szymborska vivió 89 maravillosos años. La poeta y ensayista más grande de las letras polacas. Conocí su poesía a través de Ryszard Kapuscinski. Murió el 1 de febrero de 2012. Este es uno de su poemas más grandes (para mi).
Espejos - "Fumarola del Ruiz" desde mi ventana - Foto by Bunkerglo - Julio 1 de 2012
PUEDE SER SIN TÍTULO
Ocurre que estoy sentada bajo un árbol,
a la orilla del río,
en una mañana soleada.
Es un suceso banal
que no pasará a la historia.
No son batallas ni pactos
cuyas causas se investigan,
ni ningún tiranicidio digno de ser recordado.

11 junio 2012

Si sobrevives

 

Si sobrevives

Si sobrevives, si persistes, canta,
sueña, emborráchate.
Es el tiempo del frío: ama,
apresúrate. El viento de las horas
barre las calles, los caminos.
Los árboles esperan: tú no esperes,
éste es el tiempo de vivir, el único.

Jaime Sabines


Foto by Bunkerglo, Bogotá 6-12/ 2012

10 mayo 2012

Bajo una pequeña estrella

Para Wislawa Szymborska una mujer, una poeta que iluminará todos los tiempos Foto by Bunkerglo Perigeo 05052012

Que me disculpe la coincidencia por llamarla necesidad.
Que me disculpe la necesidad, si a pesar de ello me equivoco.
Que no se enoje la felicidad por considerarla mía.
Que me olviden los muertos que apenas si brillan en la memoria.
Que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado
por alto a cada segundo.
Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo
el primero.
Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa.
Perdonadme, heridas abiertas, por pincharme en el dedo.
Que me disculpen los que claman desde el abismo el disco
de un minué.
Que me disculpe la gente en las estaciones por el sueño
a las cinco de la mañana.
Perdóname, esperanza acosada, por reírme a veces.
Perdonadme, desiertos, por no correr con una cuchara de agua.
Y tú, gavilán, hace años el mismo, en esta misma jaula,
inmóvil mirando fijamente el mismo punto siempre,
absuélveme, aunque fueras un ave disecada.
Que me disculpe el árbol talado por las cuatro patas de la mesa.
Que me disculpen las grandes preguntas por las pequeñas
respuestas.
Verdad, no me prestes demasiada atención.
Solemnidad, sé magnánima conmigo.
Soporta, misterio de la existencia, que arranque hilos de tu cola.
No me acuses, alma, de poseerte pocas veces.
Que me perdone todo por no poder estar en todas partes.
Que me perdonen todos por no saber ser cada uno de ellos,
cada una de ellas.
Sé que mientras viva nada me justifica
porque yo misma me lo impido.
Habla, no me tomes a mal que tome prestadas palabras patéticas
y que me esfuerce después para que parezcan ligeras.


Wislawa Szymborska
Versión de Abel A. Murcia

Supe de la existencia de esta gran mujer y poeta a través de Ryszard Kapuscinski. Los especialistas dicen que es (murió el 1 de febrero de 2012) una de las grandes voces de la lengua Polaca de todos los tiempos. Le he leído ensayos, critica, poesía. Profunda, trascendental, filosofa sin proponérselo, claro, como los GRANDES poetas. Fue Premio Nobel de Literatura 1996. Los invito a buscarla y conocerla. Aquí una entrevista.

 La realidad exige
 
" La realidad exige que también mencionemos esto: la vida sigue. Continúa en Cannae y en Borodino, en Kosovo Polie y en Guernica. Hay una estación de gasolina en una pequeña plaza de Jericó, pintura fresca en los bancos del parque de Bila Hora. Las cartas se cruzan entre Pearl Harbor y Hastings, una camioneta pasa debajo del ojo del león de Queronea, y los florecientes huertos cerca de Verdún no pueden escapar al atmosférico frente que se aproxima. Hay tanto Todo que la Nada se esconde casi gentilmente. La música brota de los yates anclados en Accio y las parejas bailan en las cubiertas bañadas por el sol. Hay tantas cosas sucediendo siempre que deben estar pasando en todas partes. Donde no hay ni una sola piedra en pie vemos al Hombre de los Helados rodeado de niños. Donde Hiroshima estuvo Hiroshima está de nuevo, produciendo cosas para el uso de cada dia. Este terrible mundo no está desprovisto de encantos, de las mañanas que hacen inestimables los despertares. La hierba es verde en los campos de Maciejowice, y salpicada de rocío, como es lo normal de la hierba. Quizás todos los campos son campos de batalla, todas las tierras lo son, las que recordamos y las que se han olvidado: los bosques de abedules, cedros, abetos, la blanca nieve, las amarillas arenas, la gris grava, los iridiscentes pantanos, los cañones de negra derrota, donde, en tiempos de crisis, puedes esconderte debajo de un arbusto. ¿Qué moral sacamos de esto? Probablemente ninguna. Sólo la sangre fluye, secándose rápidamente, y, como siempre, unos cuantos rios, unas cuantas nubes. Sobre trágicos pasos de montañas el viento vuela sombreros de cabezas inconscientes y no podemos evitar reír de eso."
Wislawa Szymborska

12 abril 2012

Otra arte poética una: la palabra

Foto by Bunker atardecer bogotano enero 1 de 2012

Estamos de acuerdo;
 
por una vez concedamos que ustedes, los poetas,
 
tienen la razón; que tienen
 
toda la razón: sí, las palabras
 
se gastan, las palabras
 
envenenan todo lo que tocan.
 
Digamos que acertaron, que dieron
 
en el blanco, que cogieron
 
la cosa por donde era;
 
digamos que hay palabras metálicas
 
que si caen desde cierta altura
 
pueden matar a una persona
 
y que hay palabras en forma de ceniza
 
que explotan como pólvora,
 
y que hay otras palabras que son flores
 
que se marchitan en un día
 
-como las de este verso de doble faz,
 
útil para floreros y promesas-
 
y que hay otras que se huelen y se tocan y se miran
 
y palabras detergente
 
y palabras perfume y que también está la palabra
 
silencio. Digamos, en fin, que hay palabras
 
como la palabra caravana o la palabra
 
sombra, sin mencionar la conocida
 
rosa. Pero ya estamos llegando
 
al límite. Las palabras, son palabras, poetas,
 
y yo no puedo hacer nada por ustedes.

Darío Jaramillo, poeta colombiano