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26 noviembre 2012

Si el presidente acata el fallo nosotros nos independizamos, dice niña raizal Ashley Fontalvo

Es una consagrada alumna y líder estudiantil. Se describe como "una persona especial, única, que se quiere a sí misma". Dice lo que siente y lo que piensa haciendo un uso preciso del lenguaje. Es menuda, inquieta, lectora, espontánea y su sonrisa lo ilumina todo. 

No entiende por qué Nicaragua "se quiere apropiar de algo que solo le pertenece a ella, a su familia y a sus ancestros".  

Raizal y nativa digital. Se mueve como pez en el agua en las redes de la Internet, y mejor aún, en el mar que la vio nacer. Quizás esto es lo que le permite vaticinar, con agudeza y sin dudas, la pronta liberación del archipiélago de Colombia. 

"Primero nos independizamos antes que regalar nuestro mar", dice con énfasis. Pero, ¿Y como será su desarrollo económico, social...? Le pregunto. "Con un nuevo modelo para el territorio", responde clara y directa,

"Donde hay dolor, hay un suelo sagrado"

Escribió Oscar Wilde. Y eso fue lo que sentí y pensé mientras atendía la chispeante y prístina reflexión de esta niña que comienza a vivir la adolescencia preguntándose en las redes [si] “nosotros los jóvenes somos el futuro de este departamento insular, ¿qué nos dejó el estado colombiano?” 

18 noviembre 2012

¿Si Colombia no cumple, qué deben hacer Nicaragüa y el mundo?

Cayos Miskitos, Caribe Foto de Nicaragua - Foto tomada de la Internet   

Nicaragüenses y colombianos comparten hoy por igual un sentimiento común: una inmensa expectativa ante el cercano fallo de la Corte Penal Internacional en La Haya, con el que se podrá fin al conflicto limítrofe marino entre los dos países. Lucía Pineda Ubau, periodista, bloguera y tuitera preparó para Sentipensantes el siguiente texto en el que nos cuenta como es esta común vivencia.

La visión que se tiene del conflicto de límites entre Nicaragua y Colombia en Managua y en el Caribe nicaragüense es distinta.

El que vive en el pacifico se aventura a hablar hasta de agarrar un fusil para defender el territorio nicaragüense si Colombia no cumple con la resolución que dice el máximo tribunal de justicia en La Haya.

Este fin de semana que fui a realizar una gestión bancaria y me saludaron muy atentos 3 guardas de seguridad. Uno de los vigilantes bajito, moreno, pelo chiriso, con bigotes  y de nombre Byron Altamirano, comenzó a opinar de las últimas elecciones municipales. Como lo vi muy conversador le pregunté de sus expectativasdel fallo de La Haya e inmediatamente me dijo: “vamos a ganar porque Nicaragua tiene la razón”.  “Los colombianos saben que los nicaragüenses somos arrechos, hasta la mamacita de los narcos han dado el trasero aquí”, reafirmó Altamirano quien se siente orgulloso de los quiebres de drogas que la fuerza naval y la policía nacional realizan con mucho más éxito en comparación a los otros países de la región.

17 noviembre 2012

Colombia no está preparada para el fallo de La Haya

La afirmación la hizo Jack Housni Jaller, representante del partido liberal por el departamento de San Andrés y Providencia (y Santa Catalina, debería decirse), pero no explicó por qué dijo lo que dijo, pero además cuando lo dijo nadie se lo preguntó. 

¿Y, qué es estar preparado? 

Pensé. Nadie está preparado para la muerte ni para recibir la vida, así sepamos que estos dos eventos ocurrirán, de una u otra manera, sin que se puedan evitar. Pero, ¿estamos preparados para recibir una mala o una buena noticia?    

Cuando la muerte está anunciada, quizás se pueda anticipar su duelo, solo un poco, pero esto jamás impedirá que aparezca el sufrimiento, el dolor, menos aún si la pérdida se trata de alguien cercano. Incluso. Si apenas es conocido o del que apenas se sabe de su existencia, también habrá algo de pesar.

¿Dónde trazará la raya La Haya?


Cayo Quitasueño - Foto Cancillería de Colombia

En 1928, bajo el gobierno hegemónico del presidente colombiano MiguelAbadía Méndez, Nicaragua y Colombia firmaron el Tratado Esguerra-Bárcena. Un documento breve, de apenas dos artículos, en el que el país centroamericano le reconocía a Colombia su soberanía sobre el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, pero Costa de Mosquitos sería de soberanía nicaragüense.

15 octubre 2012

No quiero más planes de guerra para conseguir la paz

La Muerte - Escena de la obra musical María Barilla - Foto by Bunkerglo Octubre 2012 
                                                                                    Dedicado a Nicolás y Juan José

He tratado de comprender por qué las mujeres por la paz, los estudiantes, los familiares de víctimas del secuestro de las Farc y la criminalidad de las AUC no se sienten representados en la Comisión de diálogo del gobierno de Juan Manuel Santos. Tampoco los indígenas, los campesinos, los trabajadores, la Marcha Patriótica, distintos movimientos sociales y sectores alternativos. Entiendo, eso sí, que el PDA se quiera lucir oponiéndose, solo un poco, al presidente Santos, pues ese es su papel como único partido de oposición. 

Pero, aunque estos sectores y organizaciones no se sientan representados, tampoco se han opuesto –por lo menos no abierta y públicamente- a que el Estado a través del actual gobierno intente –una vez más- parar la criminalidad de las Farc. El único que se opone y lo expresa todos los días todo el tiempo es Álvaro Uribe.

Pienso que los intentos anteriores no dieron resultados positivos por la combinación de dos asuntos. Uno, que no había una genuina voluntad humana de unos y otros para acabar con el buen negocio de la guerra (que Santos quiere convertir en un mal negocio); dos, que esto facilitó siempre que esos intentos fueran saboteados fácilmente por la extrema izquierda y por la extrema derecha. La posibilidad de deshacer el conflicto armado siempre ha sido utilizado como un arma de poder y dominación de todos.

Es muy fácil opinar, intelectualizar y hablar de la paz o de la guerra desde nuestros cómodos pupitres, lejos de los lugares de la contienda del conflicto y el discurso de las balas, las metrallas, las pipetas de gas, las minas antipersonal y las bombas.

Es muy fácil decir en ciudades como Bogotá, Medellín, Barranquilla, Cali y hasta Bucaramanga que se está o no en contra de la idea de que gobierno y Farc se sienten a con-versar para desactivar el conflicto armado (que es distinto de un proceso o la paz misma). 

Indígenas, afro descendientes y campesinos son los que siempre han llevado del bulto en la historia de esta república bananera. Ellos son los que han puesto los muertos. En las filas del ejército de “la patria” y en las filas del ejército de las Farc. Ni hablar de la siniestra y desalmada criminalidad del paramilitarismo de las AUC.

Miles de viudas, de huérfanos, de viejos solos, de niños abandonados a su suerte en caseríos, pueblos y municipios son quienes han padecido la intensidad y el rigor de la barbarie demencial y persistente de esta cruel y absurda guerra.

Los más pobres se han empobrecido más pero además sufren ya no sólo de hambre sino por un duelo sin resolver. Pero una cosa es que se desactive el conflicto armado con las Farc y otra que haya paz.  

Paz es desarrollo. Paz es inclusión. Paz es igualdad. Paz es calidad de vida. Paz es trabajo. Paz es seguridad. Paz es democratizar la tierra. Paz es redistribución justa del bien-estar. Paz es garantía de vida. Paz es felicidad. Paz son niños felices.

El conflicto armado interno tiene a más de 800 mil familias en situación de desplazamiento forzado interno (no son desplazados sino personas en situación de). Los más vulnerables, ancianos, mujeres, niñas y niños deambulan con su miseria a cuestas. 

Son estos racimos humanos vestidos de cartulina que esperan una limosna en los semáforos del norte de Bogotá, a la salida de los supermercados o atascados en la terminal de transporte. Viviendo una indignidad inmerecida y paupérrima cuando lo menos que tenían era una gallina, una vaca, un potrero, pero sobre todo una tradición e historia de vida en su territorio.

El camino emprendido en este definitivo intento es difícil y está minado de incredulidad e incertidumbre, pues en muchos hay una inexplicable fatiga y a más de uno se le acabará el negocio de la guerra después de casi 60 años.

Pero, entre el fin del conflicto armado y la paz hay mucho por recorrer. Su tránsito no será fácil y tomará esta vida y la otra, ya que una cosa será silenciar los fusiles y otra reconciliar los corazones. ¡Qué prueba más definitiva viviremos como nación! Quizás este sea el primer proyecto que en común podríamos construir. Me sumo a los que creen que podría ser. Esta será la vencida.

Nunca he sido ajena a este conflicto y tampoco a su efecto en mi vida de urbanita.  

Como lo suscribí en Razón Pública esta es una oportunidad única e irrepetible. Entiendo la necesidad de discreción y confidencialidad que se espera de los medios sin que ello sea censura. También, la urgente necesidad por que los periodistas asignados a este cubrimiento y todos en general procuren un cambio en el lenguaje de la guerra. Si fracasa este intento, fracasaré yo.

Formo parte de eso que se llama la sociedad civil y me declaro víctima de una generación que tampoco conoce el país sin conflicto armado. No me siento ni discriminada ni excluida como mujer, ni tampoco como periodista si se tratara de  sectores. La Comisión del gobierno que emprenderá este diálogo con la Comisión de las Farc me representa como ciudadana y como una víctima indirecta.

Entiendo que el esquema gubernamental busca, justamente, no repetir errores anteriores. Estoy convencida que hay suficientes análisis, documentos, reflexiones, textos, teorías, libros, perspectivas, teléfonos, e-mail, etc. Es decir, que todo cuanto lleguen a requerir en el momento de concertar los temas de la agenda está disponible. Por eso esta comisión tiene mi respaldo y puede concertar en mi nombre.

La única expectativa que tengo y deseo es que se ponga fin al asesinato que es, al fin de cuentas, lo que significa "fin del conflicto armado". 

Qué no hayan más combates entre ejércitos de colombianos. 
Qué no muera un niño ni una niña más en nombre de ninguna seguridad, de ninguna defensa de la patria y de ninguna revolución. 
Qué las Farc depongan y entreguen las armas y el gobierno las silencie. 
Qué los fusiles todos solo disparen notas como escopetarras. 
Qué los niños sean otra vez niños en los campos, en sus comunidades. 
Qué las mujeres puedan ejercer la maternidad, puedan ser tías, puedan ser abuelas, puedan morir de viejas felices y no de tristeza y sufrimiento. 

Nunca estaremos satisfechos sobre los sapos y sapitos que habrá que tragar. Hay asuntos que no se podrán negociar, pero también es claro que hay que aprender a ceder de lado y lado. Aprender a entender al Otro. Hablar sin insultar. Concertar sin imponer. Anteponer, al fin, el bien común por encima de los intereses personales. Es un gana-gana y no un pierde-pierde.

No firmo un cheque en blanco pero si endoso mi confianza y buena onda en este intento porque quiero que Juan José y Nicólas, mis amados sobrinos de 9 y 3 años junto con todos los niños indígenas, campesinos, afro descendientes, mestizos... los de su edad y los que están por nacer, ser y hacer, tengan un espacio en nuestra basta naturaleza sembrada de valor humano y aceptación del Otro como divisas de una civilidad que se levanta y se impone para ir más allá de la muerte, del sufrimiento y de la desolación. 

Aunque la paz de cada pueblo es tan distinta como su poesía no quiero más planes de guerra para conseguir paz. 

El destino más próximo de los niños y niñas colombianos dependerá de lo que ocurra entre la Ciudad de las Columnas, La Habana (Cuba) y el Prado de los Dioses, Oslo (Noruega).


¡Yo también aplaudo por la paz!




NO SE AUTORIZA TOMAR, UTILIZAR NI REPRODUCIR NINGUNA IMAGEN FOTOGRÁFICA DE MI AUTORIA EN ESTE POST POR TRATARSE DE NIÑOS MENORES DE EDAD. Derechos protegidos por CC Creative Commons.

10 octubre 2012

Nevado del Tolima desde mi ventana

Septiembre 27/2012 Nevado del Toima 6:00 pm. - Desde Mi Ventana - Cabezote de Blog - Foto by Bunkerglo
Es inevitable no hacerlo. Mirar hacia el horizonte buscando descubrir, una vez más, el nevado del Tolima o la fumarola del Ruíz.  

Desde el techo del edificio A  (donde está la Rectoría) de la Universidad Externado de Colombia, divisábamos casi todos los días los conos del Ruíz y del Tolima a las 7 de la madrugada. Un mirador que nos permitía disfrutar del horizonte sur occidente, para ese entonces (1978), de la ya inmensa y creciente Bogotá cuadriculada de cemento y neón.

02 octubre 2012

Resistencia Civil, pero sin civiles

24-0  César López y *Nicólas - Plaza de Bolívar, Bogotá - Colombia

Los periodistas le zumbaban alrededor entretenidos con espejitos y cubos y poses esperando el turno para formular las  tópicas preguntas a las que, una y otra vez, responde con atención y paciencia César López.

Pero era en la inmensa y apenas ocupada Plaza de Bolívar dónde estaban las historias, el contexto y el texto. La gente.

Como si fueran pedazos de azul caídos del cielo, un numeroso y ruidoso grupo de  niños y niñas, entre risas y algarabía, inquietos se acercaron a la tarima 24-0 de Bogotá Más Humana para escuchar los violines de la agrupación de Música de cámara que estaba en el escenario. 

25 septiembre 2012

RAE incorpora al diccionario los terminos tuitear, tuit, tuiteo y tuitero

 

Así lo dio a conocer el director de la Real Academia Española de la Lengua, el 20 de septiembre pasado. La lingüística y la gramática evoluciona a la par que lo hace la cultura, especialmente, cuando esta ha sido empujada por las tecnologías de información sobre la plataforma de la Internet que tienen un lenguaje propio.
Tuit, tuiteo, tuitear y tuitero son ya términos oficiales que saltan, de la cultura digital, al diccionario en español.


11 septiembre 2012

No tiene nombre


No tiene Nombre Obra del artista Carlos Altamirano


Allende

Para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que congregar todos los odios
y además los aviones y los tanques
para batir al hombre de la paz
tuvieron que bombardearlo hacerlo llama
porque el hombre de la paz era una fortaleza

para matar al hombre de la paz
tuvieron que desatar la guerra turbia
para vencer al hombre de la paz
y acallar su voz modesta y taladrante
tuvieron que empujar el terror hasta el abismo
y matar más para seguir matando
para batir al hombre de la paz
tuvieron que asesinarlo muchas veces
porque el hombre de la paz era una fortaleza

06 septiembre 2012

La prensa y el fin del conflicto armado


La pregunta no es tan obvia ni retórica como parece.

¿Cómo hacer un periodismo con la “discreción" que demandó el presidente Juan ManuelSantos al anunciar el Acuerdo General para la Terminación del Conflico en alusión directa a los medios, y el llamado a la templanza, paciencia y fortaleza que solicitó a la sociedad frente al proceso de diálogo Gobierno-Farc?

¿Deben los medios estar “calladitos y a esperar comunicados oficiales” como dice ‏@davidrsuan e “informar en los tiempos que el gobierno determine, sin especular ni opinar al respecto porque podrían ser obstáculo” para proceso con las Farc cómo piensa  ‏@MafeCarrascal, o  deben guardar “discreción total y eso implica no reciclar la bilis que vierte el gran enemigo político de este proceso” como sostiene ‏@SFGuillermo ?

Estas opiniones de algunos tuiteros son también parte de las preguntas que periodistas, editores y directores de medios se hacen hoy de cara a este nuevo intento político que busca, mediante la discusión de un Acuerdo de seis puntos, poner fin al conflicto armado que las Farc sostienen contra el Estado colombiano desde hace casi 50 años.

En el proceso de paz de El Caguán (1998 - 2002) no sólo fracasaron gobierno y guerrilla sino el periodismo al incurrir en no pocos errores profesionales y desafueros que le significaron, incluso, un riesgo para sus propias vidas. 

Marisol Gómez y Javier Darío Restrepo by Bunkerglo
Medios y periodistas convirtieron ese proceso de paz en un espectáculo informativo mediático del que no perdieron detalle, público o privado, reservado o no, para divulgarlo en vivo y en directo al mundo entero. 

Quizás este sea uno de los pocos asuntos en los que hay un consenso casi que general entre los periodistas: la cobertura en El Caguán tuvo grandes deficiencias y errores.

05 septiembre 2012

¿Está preparado el periodismo para diálogo Gobierno-Farc?

El pasado 4 de septiembre el presidente Juan Manuel Santos le anunció al país que habían terminado las reuniones exploratorias en el exterior para terminar el conflicto armado con la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Farc-EP.

Santos indicó que estos avances los hacía a partir de tres principios: "aprender de los errores y aciertos del pasado para no crear falsas expectativas, lograr el fin del conflicto no su prolongación, y no ceder ni un solo milímetro del territorio nacional". 

Las reuniones exploratorias con las Farc, explicó el presidente, habían terminado con la firma del "Acuerdo General para la terminación del conflicto".

Este Acuerdo es el procedimiento u hoja de ruta para llegar a un "Acuerdo Final que termine de una vez por todas con esta violencia entre hijos de una misma nación", conflicto armado que Santo había reconocido que existe en mayo de 2011. 

Han sido casi dos años de avances que se ha sucedió en medio del secretismo y la reserva absoluta, todo lo cuál ha hecho que el poco periodismo interesado en el tema enfrente dificultades de acceder a fuentes e información veraz y completa.  

¿Qué debe hacer el periodismo? ¿Cómo debe ser su trabajo sobre este nuevo y urgente intento por terminar casi cincuenta años de muerte, destrucción del tejido y geografía humana de una nación como Colombia?

Estás son algunas opiniones de periodistas y juristas. 

Hay que ser mejor periodista que hace 20 años: Miguel Ángel Bastnier

Sentipensantes: ¿Qué papel debe cumplir el periodismo en el diálogo Gobierno Farc para poner fin al conflicto armado? 

Absolutamente ninguno. Debe cumplir el mismo papel que ha tenido siempre: explicar por qué pasan las cosas que pasan.

¿Qué eso es bueno para la ciudadanía porque lógicamente eso cree la ciudadanía mejor? Me parece bien. ¿Qué eso contribuirá -a la larga- a que la paz va a ser más rica y más completa? También parece razonable. 

El periodismo no está ni para la paz ni para la guerra, sino para tratar que el público tenga la mejor representación posible, más rica y más completa de la realidad. ¿Eso es bueno? Opino que sí. Pero si fuera malo, opino que habría que hacerlo por igual.

Sentipensantes: ¿Lo periodistas tendrían que prepararse para hacer una cobertura más eficiente?

Todos los periodistas tienen que prepararse para hacer mejor lo que hacen: la guerra, la paz, el amor... lo que sea. Todo.

Evidentemente, en este mundo con una asechanza absolutamente mortal contra la prensa, hay que ser mejor periodista que hace 20 años. 

Hacen falta muchos mejores periodistas hoy que hace 25 años. Hay que tener buenos periodistas, que conozcan la historia de las Farc, que hayan leído el libro de [Carlos] Pizarro León Gómez, que hablen con todo el mundo, con cualquier fuente que puedan iluminar algún aspecto.  

Un periodista no va a entrevistar a alguien sin saber quién es. Hay que hacer cosas que no siempre hacemos. Hay algunos periodistas muy buenos en Colombia. 

Todo el mundo que haga cobertura de información nacional tendría que estar preparado para ese tema. 

El periodismo es investigación. La agenda propia es la investigación. No soy partidario de crear cuerpos o equipos específicos porque eso desmoviliza al resto de la redacción. El medio debe saber a quien contrata.

Sentipensantes: Desde que se filtró la existencia de un diálogo Gobierno-Farc los medios no han hecho otra cosa que buscar romper ese hermetismo. ¿Qué piensa? 

Es difícil contestar. Cada sociedad tendrá sus exigencias. Qué lo hagan lo entiendo perfectamente, qué el resultado sea satisfactorio o no es otra historia.

"Piensa en algo que no he dicho y que no digo nunca. Hace unos años estuvo de moda en Europa el pensamiento pobre. El periodismo es el pensamiento pobre. Es todo aproximado, es todo una tentativa, es todo  acercarse a algo.  Nunca llegas a ninguna parte. Nunca hay ninguna metáfora que llegue. Nunca hay nada seguro. Nunca hay nada cerrado completamente".    

El periodismo es un viaje, es un camino… es multiviaje. El periodismo es el recorrido porque no llegas a ninguna parte.

Foto de Bastenier by Bunkerglo a la salida de la Universidad del Rosario, Bogotá. Septiembre 2012.


El periodismo debe saber que están dos adversarios enfrentados negociando: Arturo Guerrero  

Sentipensantes:  Desde el punto de vista del contenido informativo, ¿qué hizo mal el periodismo en El Caguán?

Un análisis del contenido del trabajo periodístico en El Caguán estableció que, desde el comienzo mismo del anuncio del acuerdo de despeje entre el gobierno y la guerrilla, la prensa torpedeó el proceso no desde los editoriales ni de manera explícita, sino desde la información misma. 

Entre líneas, de forma subliminal, creó una atmósfera de duda sobre el despeje. Que los guerrilleros iban a engañar, que la gente y los ganaderos iban a ser atropellados porque les iban a robar todo el ganado de la zona. Es decir, hubo un proceso sistemático de siembra de dudas y de desprestigio del mecanismo que había sido acordado conjuntamente por las partes. 

En segundo lugar, de la misma forma empezó un trabajo sinuoso de advertencia a la ciudadanía de que no se podía confiar en las negociaciones de la guerrilla, porque los guerrilleros no negocian sino que se aprovechan de cualquier posibilidad para favorecer sus intereses. 

En tercer lugar se atacó la participación de la población, que todo debería ser entre las cúpulas de los negociadores de un lado y del otro para que la gente no se metiera.  En general el trabajo periodístico que se produjo no fue consciente o que los periodistas se propusieran hacerlo. 

Es posible que haya sido resultado de las redacciones o ciertos aleccionamientos de las directivas que hicieron que los redactores comenzaron a hacer este tipo de manejos para redactar, editar y componer los textos.    

Más que un problema de ética, es un problema de cómo se está ejerciendo la profesión, de criterios de calidad. No se le proporcionó a la sociedad una información balanceada, verdadera, sino que se le metió miedo. 

Sentipensantes: ¿Qué tendría que hacer el periodismo en un proceso que se adelantará fuera de Colombia y con cierta restricción al acceso de la información?

Se está haciendo mucho énfasis el famoso miedo a que las cosas se divulguen mucho, a que hay que ser prudentes y mantener todo un poco a la sombra. Eso tiene una parte de sensatez  pero si se exagera y se le pone mucho énfasis a eso nos quedamos solo en eso dejando a la sociedad en un terreno abonado para los rumores, para que esa “la mano negra”, “los enemigos de la paz” –que sí lo saben hacer- siembren toda clase de consejas.

Desde este punto de partida la labor de los periodistas en este nuevo proceso no es la de ser voceros de la paz ni militantes de la paz porque eso no somos los periodistas. 

Lo que debe hacer simplemente es cumplir las reglas básicas de la calidad y la ética periodística: contrastar fuentes, presentar las dos caras de la moneda, rigor frente a los hechos y la no especulación. 

Un trabajo así contribuiría a la “producción de la esperanza” que consiste en no ser abanderados de ninguna causa, ni siquiera la de la paz, sino dejar de hacer lo que se hizo en El Caguán: dejar de sembrar la no esperanza, dejar de torpedear las cosas, dejar de decirle a la gente que no crea, dejar de calificar a la contraparte como malintencionados, etc.  

Solamente con ceñirse a los hechos de lo que vaya pasando, sin el síndrome del enemigo, se ayudaría en la “producción de la esperanza”.

Sentipensantes: ¿Qué debería saber el periodista hoy para tener una aproximación rigurosa, clara y generosa para la comprensión de sus audiencias?

Tendría que saber que están dos adversarios enfrentados negociando. Eso supone que son distintos, que no piensan igual, que tienen una historia de 50 años de hostilidad, de altas hostilidades armadas, violentas y con muerte. Eso hay que aceptarlo y hay que conocerlo. 

También, conocer cuál ha sido la historia del conflicto armado, cuál es su causa, cuál es su conformación, por qué se ha degradado con el narcotráfico, hasta que punto esa degradación supone la desaparición completa de los cometidos políticos de la guerrilla o es apenas en vez de ser el 100% es el 20 o el 30… 

Todo eso tiene que saberlo el periodista para no exigir que el resultado de esa negociación sea según piensa  el gobierno, según piensa la clase dirigente, o los políticos que siempre tienen la vocería de la opinión pública. Eso no es posible que suceda así. 

Habrá que tragarse sapos, habrá que ceder de un lado y del otro, habrá que bajar los dogmatismos del un lado y del otro. Si el periodista no sabe qué clase de dogmatismo maneja las Farc, como es para ellos la famosa dialéctica, el materialismo histórico congelado y acartonado que no los deja actuar sino de una manera rígida. Si no sabe, si no conoce ese pensamiento no va a entender muchas de las reacciones de la guerrilla. 

Y por otro lado debe conocer como ha funcionado la clase dirigente en esta guerra desde los últimos 200 años, desde que se fueron los españoles, desde Simón Bolívar, sus guerras civiles, sus ninguneos de la clase popular… pues no va a entender tampoco muchas de las reacciones que se sucedan.

El periodismo debe ser neutral: Esther Rebollo

Sentipensantes: ¿Qué papel debe cumplir el periodismo en el diálogo Gobierno Farc para poner fin al conflicto armado? 

El papel de los periodistas tanto nacionales como extranjeros debería ser cumplir los principios de la profesión. 

Ser neutrales en un asunto tan sensible como un proceso de paz que busca terminar con un conflicto armado de casi 50 años y que aliviará a la sociedad de una lacra histórica. 

Esa neutralidad puede lograrse dando el mismo espacio a las dos partes negociadoras y no incurrir en juicios de valor. Eso permitiría difundir a los ciudadanos de Colombia y del resto del mundo, una visión del proceso con las inquietudes de todas las partes.

Otro asunto fundamental es que hay que ser serios en los análisis que se presente sobre el proceso de paz. Huir del sensacionalismo y estar bien informados de los acontecimientos, tanto del presente como del pasado, así como usar un lenguaje correcto y no recurrir al que utilizan las fuerzas militares o los insurgentes, que suele estar cargado de retórica y propaganda.

Si las partes negociadoras no son serias, entonces los medios de comunicación tienen la obligación de contarlo para no engañar a la sociedad.

Sentipensantes: ¿Está el periodismo lo suficientemente preparado para hacer la cobertura requerida, en que debería formarse?

Los periodistas colombianos deberían ser los informadores mejor preparados para cubrir este proceso de paz por las experiencias del pasado. Eso debería servir para evitar los errores cometidos en los procesos anteriores. 

Sin embargo, los años de violencia acumulada, la distorsión del conflicto de los últimos años por parte de algunos medios y las experiencias personales, en muchos casos por ser víctimas de la violencia de uno u otro bando, ponen en riesgo coberturas limpias y transparentes

Los periodistas a veces están contaminados, que esto les impide ser neutrales a la hora de tratar la información proporcionada por las partes que van a negociar la paz.

Sentipensantes: ¿Qué aprendizaje tiene el periodismo de España en la cobertura ETA?

El caso de ETA ha ofrecido una gran experiencia a los periodistas españoles que nos debería servir para manejar el proceso de paz colombiano, con distancia pero también con la sensibilidad de conocer un conflicto cercano.

La realidad es que, a lo largo de historia de ETA, también cargada de violencia, la gran mayoría de los medios españoles tomaeon partido contra ETA y eso les impidió ser neutrales en la cobertura del conflicto, y por tanto ofrecer contenidos de paz a los ciudadanos.

Además, la información sobre ETA casi siempre se originó en fuentes oficiales y no en el grupo armado, que se ha presentado ante la sociedad en distintas formas violentas.

Algunas medidas tomadas en España, como la ilegalización de partidos y el cierre de medios de comunicación del entorno de ETA, también han impedido que la sociedad tuviera información de todas las partes.

Si bien estas experiencias deberían ayudar a los periodistas a la hora de cubrir un conflicto o un proceso de paz, la realidad es que un periodista de una nacionalidad distinta, con visión de corresponsal, puede tener una visión más neutral, pero al tiempo tiene la responsabilidad de informarse en profundidad de los antecedentes.


Lo importante en la cobertura de un proceso de paz no es quedarse con lo superficial, sino ahondar en las informaciones y en los análisis para intentar explicar las causas, la evolución y las consecuencias de un conflicto tan largo. Los medios, sin duda, van a ser el acompañamiento de la sociedad colombiana durante el proceso de paz que se avecina y eso es una gran responsabilidad.

Sí hay periodistas formados para este diálogo: Gustavo Gallón

Foto by Bunkerglo
Sentipensantes: ¿Qué papel deber cumplir el periodismo en el diálogo Gobierno Farc para poner fin al conflicto armado? 

El periodismo debe informar y analizar al máximo lo que se está desarrollando, debe abstenerse de inmiscuirse en los asuntos que son reservados, que deben ser reservados en procesos de esta naturaleza para que sean exitosos. Es un doble papel, un papel inmenso.

Sentipensantes: ¿Está la prensa debidamente formada para afrontar este proceso de diálogo?

Hay en Colombia periodistas, hombres y mujeres muy importantes formados que sí están en capacidad de hacerlo y hay otros que no. Hay que apostar a que sean más, a que se hagan sentir más los que sí están capacitados y formados.


Sociedad debe estar suficientemente ilustrada: Eduardo Montealegre, Fiscal General de Colombia

Sentipensantes: ¿Cuál cree deber ser el rol del periodismo en el diálogo Gobierno-Farc para poner fin al conflicto armado? 

La misión central del periodismo es informar conforme a la verdad. Ser equilibrado en la información. 
 
En este momento van a existir sectores adversos a iniciar un eventual proceso de paz. Por esto, su gran tarea es presentar con gran equilibrio los puntos a favor y los puntos en contra. 

Uno de los temas centrales es el que la sociedad colombiana este suficientemente ilustrada de cuáles son los alcances de este eventual proceso, cuáles son las medidas que se van a tomar, cómo se van a proteger a las víctimas, cuál va a ser la participación de la sociedad. 

Lo fundamental es el equilibrio y que no se vaya a convertir esto en un espectáculo público.