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21 agosto 2011

¿Por qué no nos indignamos?

¿Por qué la gente no salió masivamente a marchar contra la corrupción? 
¿Por qué la gente no participa y expresa su rechazo? 
¿Por qué solamente Mockus, Petro y Luna marcharon del lado de la sociedad civil contra la corrupción? 
¿Por qué no estaban en la marcha, masivamente, las víctimas de la corrupción en Bogotá que somos todos los que la habitamos?  
¿Por qué la gente en Bogotá no se inventó un paseo de ciclovía y, disimuladamente, participaba en la marcha? 
¿Por qué no estaban en la marcha, aunque sea en calidad de ciudadanos, Representantes, Senadores y funcionarios que la combaten? 
¿Por qué los medios de información no promovieron la marcha contra la corrupción como cuando promovían las manifestaciones contra el secuestro? 
¿Por qué la gente que en redes sociales promocionó y apoyo la marcha no salió? 
¿Por qué los medios no están del lado de la sociedad civil?
¿Por qué es tan dificil entender que los resursos públicos son sagrados, nospertenecen a todos y debemos defenderlos? ¿Por qué los jóvenes colombianos no se indignan ni en domingo? 
¿Por qué conocidos columnistas de opinión que se indignan en sus columnas (de papel) y comentaristas de especiales de televisión no salieron a marchar junto a los demas mortales ciudadanos? 
¿Por qué no salieron los actores, los maestros, los estudiantes, los empleados, las familias indignadas? 
¿Por qué no nos indignamos?

La caminata que hicieron desde la calle 72 hasta el Parque de la Independencia Antanas Mockus y Gustavo Petro no tenía ningún propósito político, aunque el rédito quizas les signifique algo. Estaban solos, sin asesores o consuetas que les indicarán que hacer o que decir. Trataron hasta lo imposible de pasar desapercibidos, pero la realidad, es que eran los dos únicos personajes y del ámbito de la política presentes. 

Mockus y Petro estaban también indignados, por eso caminaron junto a una exigue ciudadanía indignada. 

El primero ha procurado que los ciudadanos en Bogotá y en el país comprendan que los recursos públicos son sagrados, que No Todo Vale, y que, por tanto, debemos protegerlos, respetarlos e indignarnos cuando los mismos son botín de asalto de aparecidos que fungen y fingen ser políticos.

Al segundo nunca le ha temblado la voz para develar la corrupción de la ciudad. Señaló con natural valentía nombres y apellidos de sus responsables. No solo tiene autoridad moral sino convicción para marchar muy indignado también.

No fuimos muchos los que salimos a expresar nuestra indignación en la “Marcha de los Antifaces21 Ag” que se desarrolló hoy en algunas ciudades de esta colombianada de país. Una iniciativa que lideró el ciudadano Gustavo Bolívar [@Gustavobolivar], punto de partida para que como dice él, hoy renazca la esperanza por un país digno y honesto.

Siempre saldré a expresar que estoy indignada por la corrupción, el crimen, la desigualdad y la injusticia. Seré la voz de los que no tienen voz, pero también, por qué soy esclava de mis principios.

El único actor que estuvo de principio a fin del recorrido fue Gregorio Pernia. Los demás no dieron un paso después de que las cámaras registraran su puntual asistencia. Desaparecieron. La farándula no marchó contra la corrupción. 

Estas son algunas imagenes de la Marcha de los Antifaces21 Ag.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 Fotos by Bunkerglo. Copyright. 

18 agosto 2011

Galán y el Día Nacional de la Democracia

Día Contra la Impunidad, mayo 18 de 2006 - Plaza de Bolívar
Han pasado 22 años desde ese viernes 18 de agosto de 1989. Recuerdo ese día como si fuera ayer. Toda esa sangrienta década es imborrable en mi vida. 

Morir en Colombia es inútil sino es por vejez y, la de Galán, fue eso, una muerte inútil. También su lucha. 

El señaló el punto de no retorno en la guerra contra el narcotráfico, pero como en la lucha contra la guerrilla de las FARC, todo ha sido en vano. Nada ha cambiado en estos 22 años de su ausencia. 

Tal vez no es tan cierto eso que dice que a los hombres se les puede eliminar, pero a las ideas no. Después de Luis Carlos Galán no hubo un líder que continuará ese urgente despertar de conciencias por el cuál fue asesinado. Ese enemigo claro para él, el narcotráfico, se tomó el Estado y destrozó la sociedad y su cultura, y para ello, creó su propio ejército y para-ejército con la ayuda de gobernantes y funcionarios socios, cómplices y complacientes con una barbarie que no terminó con su muerte. Sus ideas fueron eliminadas. Quizás por eso somos el país mafioso que soñó Pablo Escobar. Abatieron unos capos y erigieron otros. Se reproducen como ratas. Las armas nunca serán monopolio del Estado. 

Pero su verdadera lucha no era contra el narcotráfico. Menos contra Pablo Escobar. Su pelea de fondo era contra la corrupción, la ilegalidad, la inmoralidad pública. La crisis moral de los años 80 que en la misma de hoy. Tenían claro #NoTodoVale

Antes que él y después de él esos “nuevos ricos”, políticos, empresarios y militares han impuesto políticas y gobernantes, tal como ocurrió en el reciente proyecto narcoparamilitar del expresidente que hoy declara ante la Comisión de Acusaciones (absoluciones) de la Cámara. 

Galán tenía razón cuando dijo que “cada quien piensa que el problema le es ajeno, y no comprende que tarde o temprano las consecuencias nos llegarán a todos”. Y nos llegaron. Temprano y tarde también.

Paramilitares en marcha contra el secuestro, Bogotá 4 de febrero de 2008
El día del no carro en febrero pasado caminando por Bogotá me topé con Galán. Digo, con uno de sus monumentos, sin duda, el más contrahecho y feo de todos. Lo encontré en un sendero oculto por la zona de El Salitre. Me detuve a observar ese espantoso adefesio.  ¡Si supiera todo lo que pasó después de su asesinato! Exclame sin temor pero inquietando, por su mirada, a los pocos y presurosos transeúntes. 

Ahí estaba el Líder inmolado. Inmóvil y plantado en su camuflaje de hollín en medio del camino peatonal. Un poco de prisa, - para no quebrantar el undécimo mandamiento: no dar papaya-, traté de hacerle un recuento rápido de lo que había ocurrido en su ausencia. 

Galán, le dije, me apena mucho comentarle que el país sigue igual o peor de cómo lo dejó a la fuerza… El crimen y la corrupción del Estado es más sólido y repugnante... Acabamos de salir del más indigno, criminal y corrupto de los gobiernos... Las autodefensas se llamaron después paramilitares y hoy son BACRIM… Los paracos salieron con pancartas a marchar contra las FARC al lado de sus propias víctimas… El mismo perro pero con distinto collar. Siguen haciendo lo mismo: asesinar... Por eso somos el segundo país con mayor migrantes internos [personas en situación de desplazamiento] del mundo… El narcotráfico ya no elimina “estorbos” porque no lo necesita, lo resuelve llenando las arcas del que sea... Se tomaron el Estado con la ayuda de más de uno… Ernesto Samper, finalmente, fue presidente pero con la ayuda de los "8.000" narcos... Los niños, las niñas y las mujeres siguen siendo víctimas del conflicto armado… El país colapsa en la corrupción más inimaginable de su historia… Sobre su asesinato es poco lo que puedo decirle, pero lo más importante es que fue el Estado y por eso fue declarado crimen de lesa humanidad porque, como lo advirtió mi colega Irma Londoño, y nadie le creyó, en el primer consejo de redacción (del Telenoticiero del Medios Día con la información) al día siguiente de su muerte, el director del DAS Miguel Maza Márquez es el responsable. Seguro será llamado a juicio por eldelito de homicidio con fines terroristas.
   
Marcha nocturna, Bogotá Mayo 21 de 2010
Mientras permanecí en el lugar vinieron a mi memoria muchísimos momentos de dolor y desolación, lugares y rostros y nombres. Pensé en Iván Marulanda y Carlos Ossa Escobar. El primero, porque en calidad de jefe del directorio del Nuevo Liberalismo en Antioquía, fue quien alertó a Galán sobre el interés de Pablo Escobar, a través de interpuesto “político”, de apoyar su candidatura a la presidencia. El segundo, porque como director del INCORA, Ossa también tuvo el valor de denunciar a través de un mapa territorial, cómo el narcotráfico se había apoderado de buena parte del país adquiriendo millones de hectáreas de tierras. 

Todas las veces del día sin carro hace sol, lo que anima a caminar la ciudad. Pensé que Galán nunca imaginó que tal cosa pudiera pasar en Bogotá: que no saliera un solo auto particular y que el Alcalde y algunos ministros se desplazaran a sus lugares de trabajo en bicicleta. Tampoco, que la ciudad estuviera colapsada por la más increíble y descarada corrupción. 

Me marché sin hablarle sobre “ese clamor nacional” llamado paz. Tampoco de las personas en situación de secuestro. ¿Cómo resumir 22 años de indolencia? 

Antanas Mockus me recuerda a Luis Carlos Galán. Los dos tienen en común un sincero afán de instaurar una nueva manera de hacer política. En ser honrados. 

Para Galán el No Todo Vale de Mockus era su clamor de despertar la conciencia de la gente, para que todos nos atreviéramos a denunciar a la mafia de la droga, al narcotráfico. Pero estaba solo. Como se quedó sólo Mockus en el PV. La mafia ya había permeado todos los sectores de la sociedad hiriendo profundamente la vida ética y moral de nuestra siempre, endeble nación y d e m o c  r a c i  a. 

En el cuarto aniversario de su muerte el Gobierno Nacional consagró el 18 de Agosto como el Día Nacional de la Democracia (Decreto 1583 de 1993), como una forma de “convivencia y participación en la vida cotidiana”, y porque “Colombia se reconoce en la historia republicana de Latinoamérica como la democracia más antigua y estable”, se señala en el Decreto.

Pero, "no hay democracia si no se entiende la Nación como una misión colectiva, un compromiso de todos", advirtió Galán. Pese a que su empeño fue el de renovar las costumbre políticas y formar en educación ciudadana al país, el programa de Educación en Democracia de Colombia creado en su Memoria hace 18 años, aún tiene mucho por recorrer, aprender y construir a juzgar por la evidente intolerancia que se expresa en los millones de personas víctimas de la criminalidad de colombianos armados, y del mismo Estado. 

Galán sabía que no había democracia sin medios libres. Así lo corroboró el periodista polaco Ryszard Kapuscinski, corresponsal de muchas gerras, durante el Foro Internacional “Gobernabilidad Democrática y Periodismo en la Coyuntura Política Colombiana”, evento que tuve el privilegio de organizar para el Instituto Luis Carlos Galán al conmemorarse once años de su muerte en agosto del 2000.

Ahora que concluyo esta nota me quedo con la sensación de que, así como su asesinato sigue impune, la tarea de formación en democracia y ciudadanía en Colombia sigue siendo un compromiso pendiente. Aún así, sus palabras, como un mantra, seguirán siendo guía para la vida social de esta colombianada de país:  

  "Por la libertad, Por la justicia, Por la democracia, Por la paz. Siempre adelante ni un paso atrás. Y lo que fuere menester, sea”. 

Luis Carlos Galán  durante estos 22 años solo se perdió el placer de vivir a sus hijos y a sus nietos. 

Aviso en la Escuela Superior de Artes Dramaticas de Bogotá ESAB
 Fotos by Bunkerglo.

13 agosto 2011

Lustrando la Memoria de Jaime Garzón


En la antesala de la justicia. Como le gustaba. Como quería. Resguardado por la Ley y la Justicia. Con toda la fuerza de su palabra, de su humor, se su risa. Creo que no hay otro colombiano que sea recordado con tanta pasión, amor y respeto y su memoria expuesta con mayúsculas como Jaime Garzón (1960-1999).

El Museo de Arte Contemporáneo del Minuto de Dios donó la Caja de Lustrar itinerante de casi 3x3 metros cuadrados de Heriberto de la Calle, uno de los personajes más populares que concibiera Jaime Garzón y, quizás, el de mayor simbología por el contenido ético, político y social de sus muchas conversas. 

Dos jóvenes estudiantes de sociología de la Universidad Santo Tomas se ocupan de darle carácter a la instalación. No sobrepasan los 22 años. Tenían 10 años cuando Jaime Garzón fue asesinado. “Yo lo descubrí en el colegio, en las clases de sociales y ya después en la universidad”, dice ella.   

Los dos están desde muy temprano en Plaza de Bolívar expresando su sentir y pensar sobre Garzón. Traen las siluetas para, en esa enorme caja de lustrar, ilustrar la historia de “ese man que fue un tenaz y hablaba de verdad verdad y con la verdad. Nadie desde cuando lo mataron habla como él, dice las cosas como son..."

La gente se acerca, mira, se consterna y exclama ante los objetos intervenidos por artistas plásticos de distintas partes del país, porque “el cuento es la Memoria”. Herida, dolor, desconcierto. Las Cajas de Lustrar o de embolar hablan, recuerdan el humor que no tenía nada de gracioso, pero que se convirtió en la carcajada y el bien común más apreciado por su capacidad de transformarse en resistencia pura ante la tragedia de una realidad cruel.
 
Todo lo de Garzón era potencia. Dinamita pura. Nos acompañó a rebelarnos, a burlarnos a no dejar que sintiéramos la derrota ante el cinismo, la corrupción, el asesinato. ¡Que falta nos ha hecho!, especialmente, durante los ocho años de oscurantismo criminal! Él lo sabía. Siempre lo supo. Lo vio venir. Y pasó.

"No fue solo que mataran a alguien que nos hacía reir, sino al alguien que decía la verdad. Y en esa medida, la voz que el tuvo fue fundamental para ejercer una labor periodística ejemplar. Una labor periodística encaminada a fiscalizar a los poderosos, a burlarse de los poderosos, a ir a contrapelo del poder que es lo que creo debe ser el buen periodismo, y sobre todo, que es lo que debe aportarle a la sociedad el humor. Hay como una especie de elemento de subversión que tiene el humor y que hace que sea fundamental para una democracia. Ese elemento Jaime lo tenía como ninguno otro. Yo no creo que en mi generación haya habido un maestro superior a Jaime Garzón. Creo que es la luz de una generación entera que aprenidó con él a querer a su paíz, a trabajar por la paz de su país, a burlarse de su país", expresó Daniel Samper Ospina.

La Fundación Cultural Rayuela está detrás de este ejercicio de Memoria. Empezaron hace ocho años con una primera exposición en Barranquilla. Han recorrido gran parte del país, porque “el cuento es la Memoria”. La próxima semana la intervención Jaime Garzón estará en la Universidad Javeriana y en septiembre en Ibagué.

Para lustrar la Memoria pretende lustrar doblemente la memoria. La de Jaime Garzón y la de todas las víctimas, para que no olvidemos, para que no sufran esa otra muerte que es el olvido, me dice Mónica Rueda, una de las personas que en Rayuela se han propuesto a que no olvidemos a las víctimas. 

El asesinato de Jaime Garzón sigue IMPUNE pero su legado está intacto en mi generación y también en las que han venido. Su muerte no fue en vano.  El era de esos periodistas que tanto quería y describía Ryszard Kapuscinski: un buen ser humano.


Esto fue lo que vi hoy en la antesala de las Cortes en Plaza de Bolívar.


  
 

 Fotos by Bunkerglo

09 agosto 2011

Pido un perdón público por el crimen cometido contra el Senador Cepeda Vargas

Renuevo mi saludo a los familiares del Senador Manuel Cepeda Vargas que se encuentran presentes en este acto público de reconocimiento de responsabilidad internacional del Estado colombiano, que se realiza en  cumplimiento de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos proferida el 26 de mayo de 2010.


Señoras y señores:


Colombia se enfrenta en la actualidad a uno de sus más grandes retos: la  reivindicación de la memoria y la vida de todas aquellas personas víctimas de  la violencia, originada en variadas causas y con funestas consecuencias que  recaen en el Estado, la democracia, la sociedad y en sus familias.


Esta reivindicación exige al Estado la búsqueda de alternativas que permitan la reconciliación y el perdón y, por sobre todas las cosas, el hallazgo definitivo de una paz duradera.


Nuestra historia marcada por episodios de violencia y amargura, no ha logrado  empañar el anhelo ni obstruir ciertamente el trabajo incansable de mujeres y  hombres valiosos en el terreno de la democracia, que hasta con su vida, han  defendido sus ideales y principios políticos y han procurado el ejercicio de los derechos y las libertades propias, y de los otros.


El Senador Manuel Cepeda Vargas fue uno de ellos; a quien su vida le fue  segada en medio de lo incomprensible de la violencia. 


Hoy, hace 17 años, la sociedad y, en particular los partidos políticos, la Unión  Patriótica y el Partido Comunista Colombiano, lamentaron la pérdida del  Senador Cepeda Vargas: un hombre que defendió incansablemente sus ideas  y los valores democráticos, y que a su vez, me es preciso enfatizar, se destacó  notablemente por su férreo carácter de luchar por sus más profundas  convicciones políticas.


El asesinato de Manuel Cepeda Vargas se produjo el 9 de agosto de 1994, en  la ciudad de Bogotá, y en momentos en los que se desplazaba desde su  vivienda hacia el Congreso de la República. En aquella época ostentaba la  condición de Senador en representación del partido político Unión Patriótica,  luego de haber ejercido la investidura como Representante a la Cámara entre 1991 y 1994.


Diversas decisiones judiciales en el orden nacional y la sentencia proferida  contra el Estado colombiano por parte de la Corte Interamericana de Derechos  Humanos por los hechos de este caso, constataron que el homicidio contra el Senador Cepeda Vargas:

Fue cometido por agentes estatales, es decir desde el Estado mismo, y en conjunto con miembros de grupos paramilitares.


Esta acción repudiable y vergonzosa truncó el proyecto de vida del hombre público que era el Senador: un líder político y un miembro activo de la Unión Patriótica y el Partido Comunista Colombiano.


El Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado de Santafé de Bogotá subrayó, al momento de proferir condena contra personas que participaron de los hechos, que el móvil del homicidio de Manuel Cepeda Vargas fue su militancia política de oposición, expresada en su labor como dirigente activo de la Unión Patriótica y el Partido Comunista Colombiano, en sus actividades en el Congreso de la República y en sus publicaciones como comunicador social.


Estos hechos lamentables tienen una connotación vergonzante y a ello debe agregarse lo expresado también por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en la sentencia ya referida, en el sentido de que la ejecución del Senador Cepeda Vargas: “[Fue] cometida en el contexto de violencia generalizada contra miembros de la Unión Patriótica, por acción y omisión de funcionarios públicos”. 


Un Estado como el nuestro, no debe ni puede permitir la repetición de hechos similares, y por tanto, este acto debe entenderse como una forma de evocar su memoria y una forma de decirle a la sociedad en su conjunto, que quienes hoy hacemos las veces de voceros del Estado colombiano, repudiamos cualquier acción violenta contra un ciudadano, y aún más, cuando ésta es cometida con participación o consentimiento de agentes estatales.


En nombre del Estado de Colombia, en representación del Gobierno Nacional, y en mi condición de Ministro del Interior y de Justicia, pido un perdón público por el crimen cometido contra el Senador Cepeda Vargas. Mis condolencias más sinceras a sus hijos, al Representante Iván Cepeda Castro y a María Cepeda Castro, a Claudia Girón Ortiz, a sus hermanas María Estella, Ruth y Gloria María Cepeda Vargas, a su hermano Álvaro Cepeda Vargas, a los demás familiares aquí presentes y a los familiares fallecidos Olga Navia Soto y Cecilia Cepeda Vargas. 


Este execrable crimen causó la violación de los derechos a la vida, a la integridad personal, a la honra y a la dignidad, a la libertad de pensamiento y expresión, a la libertad de asociación y a los derechos políticos del Senador.


También hoy, y en representación del Estado, reconocemos que la justicia tardó un tiempo, más allá de lo razonable en adelantar la investigación, e incluso hoy, se desconocen con precisión las circunstancias y los autores intelectuales que participaron en estos hechos. Por sí solos, tales acontecimientos constituyen violaciones de los derechos a las garantías judiciales y a la protección judicial en perjuicio del Senador Cepeda y sus familiares, quienes a su vez, fueron víctimas de la violación de sus derechos a la integridad personal, protección de la honra y la dignidad y el derecho de circulación y residencia, todos ellos reconocidos en el texto de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.


Este conjunto de circunstancias deplorables hacen imperioso que hoy, tras cumplirse 17 años del homicidio del Senador Cepeda Vargas, debamos reconocer la responsabilidad del Estado colombiano por la acción de sus agentes y por la omisión de no haber otorgado la protección suficiente, en su momento.


En este recinto, y ante ustedes honorables asistentes, el Estado expresa su solidaridad con los familiares, amigos y copartidarios del Senador Manuel  Cepeda Vargas. Así mismo, quisiera reiterar nuestra solidaridad con las víctimas de la violencia en Colombia.

El Gobierno Nacional, actúa bajo la convicción de que sólo sus acciones y decisiones serán legítimas en la medida en que estén fundadas en el respeto absoluto de los derechos humanos y las libertades fundamentales.


Un Estado como el nuestro, no puede permitir la repetición de hechos similares. En este contexto, este acto se entiende como una forma de decirle a la sociedad que estas acciones violentas contra todo ciudadano deben ser repudiadas. En este caso, el ciudadano es Manuel Cepeda Vargas.


Hoy decimos: Nunca más. Ese es nuestro compromiso inquebrantable.

Muchas gracias.


Este texto fue leído por Germán Vargas Lleras, Ministro del Interior y en nombre del Gobierno de Juan Manuel Santos, en RECONOCIMIENTO PÚBLICO DE RESPONSABILIDAD DEL ESTADO COLOMBIANO EN EL ASESINATO DE “MANUEL CEPEDA VARGAS”.
Agosto 9 de 2011, 5 pm. Senado de la República

02 agosto 2011

¿Qué paso con la Placa Conmemorativa?


Para conmemorar el Sexagésimo Aniversario de la Declaración de los Derechos y deberes del Hombre y, además de la creación de la OEA,  el despacho del suspendido Alcalde de Bogotá con el apoyo del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, organizaron una actividad académica en el Salón Gonzalo Jiménez de Quesada de la Alcaldía.   

En la tarde de ese 28 de mayo de 2008, como se había previsto se esperaba al Secretario General de la OEA quien ofrecería el discurso de conmemoración, sin embargo el susodicho nunca llegó. Y no era que no quisiera. No fue posible por qué, esta celebración que “le pertenecía” de algún modo a la Ciudad, el Presidente de la República de entonces había decidido llevársela para Medellín a donde, de hecho, sesionó la OEA durante unos días. Así que, pese a la exigente coordinación con la Cancillería de Colombia, a última hora se impidió el desplazamiento de Medellín a Bogotá del máximo funcionario de la OEA. Pero bueno, esto es apenas una anécdota más. 

Además de la actividad de carácter académico en la que participaron relevantes figuras de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y del Instituto mismo (dos entidades de la OEA),  la Alcaldía, a través de su Secretaria de Gobierno – la actual Alcaldesa (e)-, había previsto se colocara una Placa Conmemorativa.  

Pero… ¿Qué es una Placa Conmemorativa? 

Según el protocolo, una placa se coloca con la finalidad de dejar constancia y recordar a los ciudadanos que, en este caso, Bogotá fue el epicentro de un movimiento civil en 1948 que dio lugar a la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, aprobada en nuestra ciudad durante la IX Conferencia Internacional Americana, la misma que, a su vez, el 2 de mayo de 1948 dio lugar a la Carta constitutiva de la Organización de Estados Americanos OEA, es decir, siete meses antes de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Luego de no pocos afanes y concertaciones sobre el texto  en relieve sobre el granito de piedra, esa misma tarde del 28 de mayo se descubrió la placa conmemorativa la cual fue instalada al ingreso del nuevo edificio –aún sin inaugurar- de la Alcaldía de Bogotá y donde hoy funciona la Secretaria de Gobierno y la Secretaria General. Apenas  6 – 7 años atrás quedada el Departamento Administrativo de Bienestar Social, hoy Secretaria de Integración Social.


Pero… ¿Qué pasó con la Placa Conmemorativa?  

Por pura curiosidad me acerqué hoy al nuevo Edificio de la Alcaldía Mayor pero los dependientes de la recepción no me pudieron dar razón.  Es más. No sabían que ahí había estado una placa más pequeña, más modesta.

Lo de siempre. Un Policía apostado en la calle del lugar y antes de mi ingreso al edificio me aborda y pregunta: ¿Qué necesita? Pues realmente nada, le contesté. Ver el edificio, nada más. Y antes de que pudiera decir algo más, me deslice a su interior. Quería volver a ver la Placa Conmemorativa. Decepción en la recepción. En su lugar encontré, en el mismo sitio, otra Placa que conmemoraba la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

La Secretaria de Gobierno -hoy Alcaldesa (e)- dijo ese día: “En mi condición de luchadora por la causa de los derechos humanos, de beneficiaria de medidas cautelares de la OEA que como a muchos colombianos y colombianas nos permitieron seguir en la brega política y como Secretaria de Gobierno de la capital de la República, doy ustedes una cordial bienvenida a este foro de celebración de la Declaración Americana de los Derechos del Hombre en buena hora convocado por el Alcalde de Bogotá y el Instituto Interamericano de los derechos humanos”. 
Sin embargo, hoy ese hecho parece que solamente está registrado en mi memoria. 

En Bogotá sí conmemoraron los 60 Años de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre. Pero... ¿Dónde está la Placa? ¿Por qué la quitaron de su lugar?

Fotos by Bunkerglo Mayo 28 de 2008 - Agosto 2 de 2011