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lunes, 1 de noviembre de 2010

Se fue Fernando Garavito "Juan Mosca"

Tras varios años de exilio, el reconocido periodista y escritor colombiano, vuelve a ser noticia y rompe sus silencios. Una sumatoria de hechos le convocan y habla en exclusiva. Habla de todo un poco, un poco de todo. Su exilio, su “Caravana por la dignidad de Colombia”, su candidatura a la Cámara de Representantes por los colombianos inmigrantes, sus escritos y no escritos, el paramilitarismo, la política, su dolor, su escepticismo, su esperanza.

Es medianoche. Las siete horas de diferencia que separan a Nuevo México de Inglaterra son un asunto menor cuando se está a la espera de una entrevista varias veces postergada. Finalmente ocurre, y allí está Fernando, luciendo un traje sin pretensiones, sonriendo cuando no riendo, opinando con vehemencia y derrochando afecto y agudeza. Los últimos ocho años vividos en el exilio están inscritos en sus silencios y en su voz; allí se perciben las dificultades, la nostalgia por su país, el dolor ante la pérdida, el regreso no anunciado...
Los que le quisieron amordazar, los que le amenazaron porque le temieron y le obligaron a cambiar su geografía, no pudieron hacerlo con sus ideas. Porque Fernando, al igual que siempre, habla sin temores, con nombres propios, sin ambigüedades ni dobles rostros. El territorio del miedo y el de la libertad, se disputan en él su verdad.

Fernando nació en Bogotá en el 44, fue redactor, editor y director de varios medios de prensa en Colombia y escritor de poemas y otros ritmos literarios. Graduado como abogado en la Universidad Javeriana y vinculado a El Espectador en 1988, inspiró afectos y odios por su columna de opinión “El Señor de las Moscas”. Sus diversos artículos, y fundamentalmente su libro ‘Álvaro Uribe, El señor de las sombras’, ocasionaron un descenlace predecible: llamadas, seguimientos, anónimos escritos y todo un conjunto de elementos intimidantes que le obligaron, un día de marzo, a partir hacia Estados Unidos con su esposa Priscilla Welton y sus hijos Fernando y Manuela.

No estaba preparado (nadie lo está) para un exilio, sobre todo cuando su voz y su conciencia le exigían seguir vigente. Por ello continuó escribiendo y El Espectador le acogía. Sin embargo, a raíz de su artículo “¿Por qué los autores del desfalco a la Nación a través del Banco del Pacífico ocupan los más altos cargos administrativos del nuevo gobierno del Presidente Uribe Vélez?”, el diario prescindió de sus servicios. Era octubre.
La memoria propia y de los otros se fueron definiendo en la distancia. Cada voz lleva su angustia y con el tiempo Fernando enfrentó otro drama que no aplacaron ni el premio “Cultural Freedom Award” (entregado por la Lannan Foundation por “su trabajo a favor de la democracia y de la libertad, y del respeto a los derechos humanos”), ni la fama que le dieran sus libros ‘Ja’, ‘Reportajes de Juan Mosca’, ‘País que duele’, ‘El corazón de Oro’, ni el prestigio por el Premio de Periodismo Simón Bolívar, recibido por su investigación sobre la tragedia del Palacio de Justicia.

Sumido en la tristeza ante la muerte de Priscilla, su compañera y esposa por más de 30 años, Fernando batallaba con su alma dividida, se concentraba en dictar clases en la Universidad de Estados Unidos, en adelantar escritos literarios y en transcurrir el mayor tiempo posible con sus hijos.

Fue entonces cuando le llamaron y le propusieron ser candidato a la Cámara de Representantes por los colombianos en el exterior. Aceptó. A partir de ese momento (diciembre del año pasado) las cosas fueron adquiriendo otra textura, pues aunque Fernando no sabe hacer política, desprecia la politiquería, las mentiras y ardides que ésta implica, una espiral ascendente de afectos y seguidores comenzó a surgir entorno a ‘Juan Mosca’. Resurgirlo, multiplicarle, no tomó mucho tiempo, porque Garavito no es de coyunturas y por eso está acá, ahora.

Ha regresado ‘Juan Mosca’ y, como antes y desde siempre, habla sin eufemismos y una dosis aguda de humor.

¿Había alguna vez en su vida pensado, querido o participado en política? En política sí, pero jamás he estado en la politiquería, que es un monstruo sentado sobre la pobre política, aplastándola con sus grandes nalgas llenas de imágenes, de hechos torcidos y de palabras vacías.
Le pidieron ser candidato un día. ¿Quiénes? ¿Cuándo? Bueno, yo estaba muy tranquilo en mi casa tomándome un café, cuando llegó un mensaje de mi amigo Pancho, miembro del PDA, preguntándome si me interesaría ser candidato de los colombianos en el exterior. Yo soy de un sí fácil. Y le dije que sí. Así de fácil.
¿Por qué candidato del Polo? Si hubiera sido otro partido hubiera aceptado? ¿Ha sido polista de corazón, o de inscripción y todo eso? 
De corazón. Me parece que su ideario y programa son enteramente válidos. Como hubiera dicho López, si no es el Polo, ¿quién?
¿Por qué un periodista en política, sobre todo un periodista tan crítico de ella? 
Tal vez porque los periodistas, por nuestro trabajo, adquirimos el entendimiento suficiente para saber que en Colombia no hay políticos… ni hay política.
Si los políticos no existen en Colombia ¿Qué es lo que hay allá? Politiqueros.
Si no cree en la política, ¿por qué cree que otros creerán en la política suya? 
Porque soy un ser marginal, un lobo estepario.
A propósito, ¿sabe hacer política? 
No tengo ni idea, pero estoy aprendiendo.
¿Qué es un buen político? 
Alguien que dice verdad. En Colombia sólo tenemos gentes que dicen la verdad. Y eso es bien diferente.
¿En qué le respalda el ser periodista e investigador, para ser precandidato? Sé investigar. A mí, los poderes vacíos no me dicen mentiras.
¿Tiene opciones frente a sus contrincantes? 
Claro que sí. El sólo hecho de estar es ya una opción. Pero, quiero ser franco, los que eligen, escogen. Y a mí poco me escogen.
¿Qué tanto le importa ser candidato? 
Muy poco. Como me importa muy poco llegar al Congreso. Lo que importa es seguir siempre adelante.
 Y si pierde, ¿qué sigue? 
Sigue lo que comenzamos a hacer. No hay vuelta atrás. Esa es la virtud del grupo que hizo esta propuesta.
Y si gana, ¿qué sigue? 
Lo mismo. No hay vuelta atrás. La tarea legislativa, que está perfectamente definida, es sólo la base de lo que vendrá después.
¿Han existido buenos Presidentes en Colombia? 
Varios. Bolívar, el mejor. Pero hubo un grupo de maestros que trataron de enseñarnos lo que era el poder. Hablo de la segunda mitad del siglo XIX. Entre ellos están Aquileo Parra, Santiago Pérez y Manuel Murillo Toro. Nadie se acuerda de ellos, claro está. Eran maestros.
¿Qué mandatarios del mundo considera están haciendo un buen trabajo? 
A mí me gustan los gatos.
¿Qué se requiere para ser un buen Presidente? 
Lo mismo que se requiere para ser un buen político: decir verdad.
¿Cuáles han sido los mayores horrores en Colombia? 
Pienso que hay dos: la crisis ética, provocada por el dogma; y la crisis económica, provocada por el capitalismo.
¿Por qué a Uribe sigue intacto pese a tanto escándalo? ¿Faltan pruebas, acusadores, justicia…?  
Sobran pruebas, pero falta justicia.
¿Cómo calificaría la gestión de Álvaro Uribe? 
Como excelente. Se necesitaba que el crimen organizado llegara al poder, para que el país pudiera abrir los ojos.
¿Encuentra algo bueno de su mandato? 
Eso. Que no habrá marcha atrás. Uribe es el último de los corruptos.
¿Qué piensa de la seguridad democrática? 
Que no es seguridad ni es democrática.
¿Cree en la popularidad de Uribe? 
Creo en la popularidad de Uribe lo mismo que creo en el algodón azucarado que venden los domingos en los parques infantiles para que los niñitos se indigesten y los papás tengan problemas por la noche.
¿Por qué los medios insisten en que la tiene, pese a que la población con capacidad para votar supera los 30 millones? 
Porque los medios son el órgano de propaganda del régimen. No de este régimen: de todos los regímenes.
¿Cree que hubo una desmovilización paramilitar? 
Claro. Hoy todos están en los puestos públicos.
Pero ¿por qué la mayoría de la gente piensa que sí la hubo? 
Pienso que sí la hubo. Hoy, los sicarios son empleados oficiales. Su oficio es asesinar. Acaban de nombrar un batallón de “estudiantes” en Medellín, con sueldo pagado por el erario público, que tendrá como tarea (¿escolar?) mirar, oír, acusar y, cuando sea del caso, proceder. Uribe es el ejemplo más acabado del peor de los regímenes nazis.
¿Hay un conflicto interno en Colombia? ¿Por qué algunos no admiten que existe? 
No hay un conflicto interno en Colombia. Lo que hay es una guerra no declarada. Sus últimos episodios se manifiestan alrededor del terrorismo de Estado.
¿Qué tanta culpa le cabe a otros países de lo que ocurre en Colombia? 
A Estados Unidos le cabe una enorme responsabilidad. Comienza desde hace cinco décadas, cuando Eisenhower lanzó el plan LASO. Y luego, estuvieron por ahí la extinta Unión Soviética y Cuba. Pero el concepto país se ha diluido. Ahora intervienen el país DEA, el país Paramilitar, el país Santodomingo… La lista es enorme.
¿Qué tanta culpa le cabe a los medios de lo que ocurre en Colombia? 
Una enorme responsabilidad, por su complacencia frente al poder, a la corrupción y al crimen.
¿Cree que en Colombia el periodismo ha cumplido su deber? 
No. En primer término porque en Colombia no hay periodismo.
¿Qué periodistas le merecen credibilidad y respeto?
A mí me gustan los gatos.
¿Ha dejado de ser periodista en algún momento? 
Un periodista nunca deja de ser periodista. Lo que pasó conmigo es que me dejaron. Llevo seis años sin el derecho a trabajar en algún medio. Las puertas, para mí, están cerradas.
¿Qué pasó con el periodismo, el suyo? ¿Cuál fue su último trabajo periodístico? 
Me retiraron como comentarista editorial de El Espectador. A raíz de lo que dije sobre su líder, los paramilitares me amenazaron y me sacaron del país. Y luego los empresarios de la cerveza me silenciaron.
Y la literatura, ¿cómo va? 
 Bien. Escribo mucho y no publico nada, para felicidad mía y de la literatura.
En Colombia se le referencia más como periodista que como escritor
Bueno, soy un periodista que escribe. Mi diferencia con los periodistas de hoy es que leo. Leo mucho. Para escribir es necesario leer. Mi verdadera profesión es la de ser lector.
¿Se siente más a gusto como escritor literario o como periodista? 
Como escritor literario. En mis textos, que siempre son breves, está mi forma de ver la vida. Los primeros los reuní en mi libro ‘Banquete de Cronos’, del cual se vendieron dos ejemplares: el mío y el de mi tía Berta.
¿Escribe ahora más que antes? 
Mucho más que antes. Con la enorme ventaja de que no publico.
¿Entre el Fernando Garavito de hace 20 y 10 años ejerciendo periodismo en Colombia, y el Fernando Garavito de hoy ejerciendo el exilio, qué diferencia hay? Ninguna. Siempre fui un exiliado.
Defina ‘periodista’ en pocas palabras. 
Periodista es alguien que ve, piensa y habla.
Defina ‘candidato’ en pocas palabras. 
Candidato es alguien que ve, piensa, y habla.
Usted ha planteado la realización de una caravana. ¿En qué consiste y quiénes están detrás y delante de ella? 
Sí. Una caravana que parta de Quito y llegue a Bogotá el 20 de julio, cuando se cumplen 200 años de eso que llaman “independencia”. La hemos llamado “Caravana por la dignidad de Colombia”. Detrás estamos un grupo integrado de idealistas, sin un peso en el bolsillo. Delante está el país. Vamos a recuperarles a todos los colombianos el derecho que tienen de pertenecer a un país que se llama Colombia.
Ha habido muchas marchas y movilizaciones en Colombia por la paz, por denuncias, por muchos motivos. Y al final el resultado es el mismo, nada. En ocasiones se lleva a visibilizar un problema, pero la situación no cambia. 
No cambia porque las organizaciones que respaldan esas movilizaciones no se plantean el paso que deben dar de inmediato. Nuestro primer paso es la candidatura. El segundo, la caravana. Después vendrá una acción política eficaz, con denuncias que lleguen a término. Una de esas denuncias es contra Uribe: Uribe es paramilitar. Y el término de esa denuncia es que salga del poder y llegue a la cárcel. Es fácil.
¿Hay alguna persona, o algunas, que puedan darle a Colombia un rumbo distinto? 
Muchas. Pero ninguna es líder. Son las hormigas y las abejas las que hacen los hormigueros y las colmenas.
¿Desde dónde y por dónde empezar los cambios en Colombia, hablando de manera realista? 
Es necesario denunciar los crímenes del régimen y poner a sus protagonistas en la cárcel. Pero los protagonistas no son esos pobres mandaderos que ocupan los puestos públicos. Los protagonistas son los que son. Y están ahí, listos a vestir su camiseta de rayas. Recuerde la advertencia de los republicanos: “Magnífico” –le dijeron a Obama cuando llegó a la Presidencia-, pero no se equivoque: usted llegó a la Presidencia, pero no llegó al poder”. Tenemos que desenmascarar ese poder.
¿Cómo se siente ocho años después de haber tenido que dejar el país? 
Con ganas de regresar. Y con posibilidades.
¿Cómo le ha afectado a nivel personal y profesional el exilio? 
 De muchas maneras. Pienso en la súbita muerte de mi mujer, que me dejó convertido en una ruina. Pienso en mi silencio, en la pérdida de mis derechos, en el desplazamiento de mis hijos, que para ellos será algo definitivo…
¿Por qué Estados Unidos y no otro país? 
Porque era el único país del que teníamos visa en el momento de la amenaza. Sin visa no podíamos llegar ni a Panamá. Esa es la terrible condición de ser colombiano. Ser colombiano es ser alguien que necesita visa.
¿Qué es lo que lo motiva más para volver a Colombia, y lo que le motiva menos? 
No quiero volver a la Colombia de Uribe. Quiero volver a Colombia.
¿Ha vuelto antes? 
Fui un mes a arreglar el sitio donde podría vivir si regreso, pero alguien, con amistad, me previno sobre la conveniencia de no volver mientras este régimen sea el régimen.
¿Qué es lo peor del exilio?
El silencio.
¿Qué es lo mejor del exilio? 
El silencio.
¿Ser exiliado voluntario es peor o mejor que ser un exiliado forzado? 
Es igual. No creo en el exilio voluntario. En el fondo de quienes se van, hay siempre una razón para el viaje.
¿No debilita el exilio al país? ¿En qué aspectos? 
El país ha perdido lo mejor de sí mismo exiliando a millones de personas. Los exiliados adultos pensarán en Colombia. Pero los que salen de niños, ya no volverán. ¿Cuántas posibilidades hemos perdido? Nadie puede saberlo.
¿A qué se dedica ahora? 
A pensar. Ser pensador es un oficio digno.
¿Qué acontecimientos y personas han marcado su vida personal y profesional? 
Entré al periodismo de la mano de Luis Carlos Galán. Y entré a la vida de la mano de Priscilla Welton.
¿Qué tanto se ha distanciado usted de Colombia y Colombia de usted? 
La Colombia que yo quiero va conmigo donde quiera que vaya. Y somos muy buenos amigos.
¿Qué es lo que lo motiva más para seguir en Estados Unidos, y lo que le motiva menos? 
Los Estados Unidos tienen dos caras: una, es la del poder; otra, la de las víctimas. Las víctimas de los Estados Unidos son idénticas a las víctimas de nuestros países, y sufren tanto como ellas. En este momento hay organizaciones que les están ayudando a abrir los ojos. El derrumbe del capitalismo vendrá desde dentro.
Un cliché: ¿cómo transcurren sus días? 
Soy un solitario. Trabajo, leo, pienso, escribo, y hago café por las mañanas.
¿Qué es lo que más extraña? 
Mi casa, y las idas a sacar al perro, en compañía de mi mujer. Hablábamos hasta por los codos, nos reíamos y éramos felices.
¿Qué es lo que más disfruta? 
Hasta hace poco, los recuerdos. Ahora mismo, las posibilidades.

Tomada de Rebelión http://www.rebelion.org/noticia.php?id=102157 Realizada en marzo de 2010 por *Mónica del Pilar Uribe Marín: Periodista freelance internacional, especializada en Derechos Humanos, Política y Medio Ambiente. Entrevista para The Prisma. “The Multicultural Newspaper”, Inglaterra. (uribemonic@hotmail.com)
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

jueves, 28 de octubre de 2010

Cuando Fernando Garavito ingresa al mundo de la Internet

Este es uno de los primero correos que envió Fernando Garavito como aprendiz de la Internet de la mano de Constanza Vieira y Felipe Osorio.

Enero 10, 2003

Apreciados amigos: 

No sé si ustedes recuerden que teníamos una cita. Como pretendiente feo en trance de conocer a una muchacha bonita, rompí la barrera del sonido preparando estas listas. Por ahora son apenas tres, las dos primeras de cincuenta nombres cada una y la tercera de trece. Hotmail no recibe sino cincuenta direcciones por grupo. Y en mi archivo tengo todavía 128 mensajes sin contestar, que posiblemente van a formar dos listas y media más. En total, la próxima semana tendremos tal vez cinco listas de 50 nombres. A los que hoy faltan, les remitiré mi artículo antes del miércoles (espero), y les pondré una nueva cita para de hoy en ocho días.  Esas 250 personas conformarán nuestra primera base de lectura. A partir de ahí intentaremos todo lo demás, desde la integración de grupos más amplios hasta una página web. Aunque voy rápido, no avanzo tanto como quisiera. De cualquier modo, espero tener con cada corresponsal una relación personal. Más que cuatro o cinco mil nombres anónimos, me importa que seamos amigos y que pensemos, entre todos, cómo aprovechar mejor un universo que nos reunió en torno a un incidente desafortunado.  La columna que ahora inicio tiene, y tendrá, mil palabras. La de El Espectador tenía 650. Creo que el número que he escogido permite recitar aquello de “ni tanto que queme el santo, ni tanto que no lo alumbre”. Hay quienes dicen “ni tan poco que no lo alumbre”. Pero suena horrible.  Claudia Cadena me pidió que bautizara el archivo de una determinada manera para que lo pudieran leer los usuarios de Macintosh sin los problemas que les acarrea su exclusividad. Traté de hacerlo, sin lograrlo. Tal vez desde la próxima semana entienda de qué se trata, y pueda atender esa instrucción. Constanza Vieira y Felipe trataron de ayudarme a abrir un grupo yahoo. Seguí sus instrucciones hasta que me di, de manos a boca, con la muralla china. Más o menos sentí lo que debieron sentir los mongoles frente a esa otra forma de eternidad. Seguiré intentando vencer esa resistencia. Gabriel Ruiz, Pedro J. García y otros varios (perdónenme. Pero no tuve tiempo de revisar todo el listado) me han ofrecido ayuda para iniciar la página web. Creo que el lunes 20 podremos comenzar en forma esa tarea.  Esas son mis noticias. Les agradezco su solidaridad, su amistad, su confianza. Trataré de responderles en la mejor forma posible. Por ahora, siguiendo las instrucciones de Constanza, les enviaré mi artículo por CCO. Ella me indicó qué traducía “Con Copia Oculta”. ¡Por favor! No sé qué hago metido en este mundo, si pertenezco al de los linotipos de plomo derretido. Pero, bueno, buscaré la forma de ponerme al día lo antes posible. Con ese sistema pretendo que la avalancha de propagandas incómodas que circulan por la red no llegue a sus pantallas por culpa mía. A mi turno, les pido que, como ocurrió en las dos últimas semanas, le reenvíen el artículo a todas aquellas personas que ustedes consideren convenientes (e inconvenientes). De esa manera abarcaremos un espectro mucho más amplio que el que yo intuyo. Así se organizaron los Tupamaros, y así lograron desestabilizar a un régimen de oprobio. (Sobra decir que este es un régimen de oprobio). 
En fin, ahí vamos. Espero que este artículo coyuntural no se convierta en una directriz de nuestro intercambio. Porque detrás de estos pequeños episodios insignificantes, estamos nosotros, con nuestro deseo legítimo deseo de ver claro. 
Un cordial saludo, 
Fernando Garavito 
P.D. En caso de que alguno de ustedes quiera que su nombre desaparezca de estas listas, le ruego avisarme. Procederé a complacerlo de inmediato. 

¿Supiste el chiste bogotano sobre trabajar y trabajar y trabajar



El periodismo y la sociedad perdieron a uno de sus más abnegados profesionales del periodismo: Fernando Garavito. No es cierto como han dicho algunos medios de información en Colombia que el periodista era un opositor de Uribe Vélez. Lo que hizo este gran periodista investigativo durante toda su vida profesional, fue hacer seguimiento informativo de las actuaciones públicas de dirigentes y hechos que comprometían los intereses de los colombianos, nada más e ir tras la verdad para revelar con lujo de detalles hechos de suprema cobardía o cínica corrupción. Antes de llegar Uribe Vélez a la presidencia de Colombia, advertía en sus columnas quien era este criminal. El 21 de marzo de 2002 tuvo que salir del país amenazado por los paramilitares (ya sabemos al servicio de quien estaban). No se fue por asuntos profesionales ni de manera voluntaria como informó hoy un desinformado periodista de LaWRadio al medio día de hoy.
En ese entonces siguió escribiendo desde el exilio para El Espectador a donde se había vinculado como columnista desde 1998 como El señor de las Moscas, pero el mismo periódico poco tiempo después de partir, lo censura por su columna "La Vida es una Fiesta" (sobre caso de corrupción Banco del Pacífico) la cual no fue publicada y el periodista retirado de su plantilla de columnistas. El de la decisión fue Carlos Lleras de la Fuente director (1997-2002) del aún diario en ese entonces y por petición directa de Julio Marío Santodomingo.
Creía que todos cabíamos en Colombia y por eso trabajó, por una nueva conciencia. Bajo ese lema e idea, quiso representar a los colombianos en el exterior en una corta y fallida carrera política en las elecciones de marzo de este año.
De tanto en tanto nos cruzábamos un correo y desde que partió formaba parte de su lista de corresponsales para recibir sus palabrejas, como él las llamaba, las personales y las columnas de opinión. Conservó aún su primer mensaje en el que me decía: “desde el viernes a las 7 comenzarás a recibir mis palabrejas. No siempre serán de denuncia. Seguiré la misma pauta de la columna en el periódico, y trataré, a veces, de que nos riamos un poco, aunque la situación sólo esté para llorar y llorar y llorar. ¿Supiste el chiste bogotano sobre trabajar y trabajar y trabajar? Pues fácil. Dice Uribe: trabajar y trabajar y trabajar. Y contesta el país: ¿Y en dónde y en dónde, y en dónde?”.
Conocí a Garavito hace mucho, mucho tiempo. Cuando era una chiquita en el periodismo. Después, más adelante, pude tratarlo como colega, siempre lo reconocí por su templanza, claridad y coherencia entre lo que pensaba, hacía y cómo vivía. Tenía ese insufrible ego de los periodistas doblegado. Por eso era fácil acercarse a él, hablar, consultarlo. Era gente como uno. Tenía el don de la palabra para la prosa, el verso, la conversa, el ensayo, la crónica y la noticia. Lo suyo era escribir y describir, nada más. 
Me da pesar y tristeza su muerte y como murió. Solo. Atravesando un largo desierto en un país que lo acogió, pero que no era el suyo. Quizás se durmió pensando-nos en cómo, día a día, se desmoronaba aún más el país. 
La foto que acompaña este sencillo texto en Memoria de Fernando (tomada el 23 de abril de 2008 en muro de Hotel Aragón en centro de Bogotá) es una recordación de que su exilio no fue en vano. Pudimos continuar leyendo sus profundas reflexiones y hasta mirarnos en su dolor por este país, si bien el precio de todo ello fue su ausencia hoy definitiva. Fernando, contigo estamos seguros de que Uribe, también caerá. 

lunes, 25 de octubre de 2010

Diálogo entre Colbert y Mazarino durante el reinado de Luís XIV

Colbert: Para conseguir dinero, hay un momento en que, engañar al contribuyente ya no es posible.   Me gustaría, Señor Superintendente, que me explicara cómo es posible continuar gastando cuando ya se está endeudado hasta al cuello... 
Mazarino: Si se es un simple ciudadano, cuando se está cubierto de deudas vas a parar a la prisión. Pero el Estado...cuando se habla del Estado, eso ya es distinto  No se puede mandar el Estado a prisión. Por lo tanto, el Estado puede continuar endeudándose. ¡Todos los Estados lo hacen! 
Colbert:  ¿Usted piensa eso ? Con todo, precisamos de dinero. ¿Y cómo hemos del obtenerlo si ya creamos todos los
impuestos imaginables?    
Mazarino: Se crean otros. 
Colbert: Pero ya no podemos lanzar más impuestos sobre los pobres. 
Mazarino: Es cierto, eso ya no parece posible. 
Colbert: Entonces, ¿sobre los ricos? 
Mazarino: Sobre los ricos tampoco. Ellos no gastarían más, y un rico que no gasta no deja vivir a centenares de pobres. Un rico que gasta, sí. 
Colbert: Entonces ¿cómo hemos de hacer? 
Mazarino: Colbert, ¡¡ piensas como un queso de gruyere o como el orinal de un enfermo!!.   ¡¡Hay una cantidad enorme de gente entre los ricos y los pobres !! Son todos aquellos que trabajan soñando en llegar algún día a enriquecerse y temiendo llegar a pobres. Es a  ésos a los que debemos gravar con más impuestos..., cada vez más..., siempre más! ¡¡ Esos, cuanto más les quitemos, más trabajarán para compensar lo que les quitamos!!. ¡¡ Son un reserva inagotable !!.

viernes, 15 de octubre de 2010

Robinsón, el reforestador de la inteligencia

Luego de registrar en imagenes una escena que llamó mi atención por no ser común en los bajos del Centro Cultural Gabriel García Marquez (CCGGM), y ya casi partiendo con cierta prisa, se me acercó un hombre y me dijo: "Todos pueden jugar. La única condición es que se saluden y presenten, que se relacionen entre sí", y estiró su brazo buscando mi mano diciéndome: "es mi venganza contra Bogotá". Por su puesto no entendí. ¿Como podría haber una venganza en un gesto que compromete amabilidad, apertura, incluso afecto por un extraño? La reunión "Periodismo y Twitter" a la que me dirigía en la Libreria del FCE bien podría esperar. Así que me quedé unos minutos hablando con este hombre que sobrepasaba los 60 años y que me atrapó con su sentencia.
Perdón, como me dijo que se llamaba Usted, le pregunté para iniciar esa breve conversación. Soy Robinsón Florez, costeño, responde.
¿Y que hace un costeño en esta esquina promoviendo el Ajedrez si lo que a ustedes les gusta el el Dominó? Ya le dije, es una venganza contra Bogotá. Estoy aquí desde que asesinaron mi hijo. 
Confieso que mi corazón se encogió, pero también cruzó por mi mente y emociones un sentimiento de ¡mierda! ¡No puede ser! Esta maldita violencia!!! ¿Será una persona en situación de desplazamiento? ¿Será una victima de alguna mascre paramilitar, de alguna toma guerrillera, de un asesinato extrajudicial, un atraco callejero.. quien le habrá asesinado a su hijo? ¿Estará aquí en algún caso de Verdad Justicia y Reparación? Si... Pensé todo esto en centésimas de segundos. Otra nueva e inédita historia de dolor en esta esquina, una escena que se repite una y otra y otra vez desde que comencé a incursionar por la vida con tods los sentidos posibles. Quería gritar y llorar y maldecir de su lado. Y todavía dicen que este país no es una gran fosa...
Robinsón me cuenta que desde hace tres meses viene todos los jueves y por su cuenta y riego, claro con apoyo del CCGGM monta mesas y coloca juegos de ajedrez para que la gente se aproxime entre sí, se mire a los ojos, se escuche y se conozca. "No me interesan si saben o no, si juegan o no, si se equivocan o no, si se demoran mucho o poco, lo que me interesa es que se saluden y presenten. No es para competir. Esto forma parte del programa en "Reforestacion de la Inteligencia en Valores".
La conversación continuaba y cada nueva frase que decía Robinsón me sentía como abriendo una cuidada caja de pandora. ¿Y que es eso? Suena bien, le dije.
Mire, querida amiga, "Colombia es una Nación cuyo pueblo comienza a encontrarse vagamente consigo mismo y a hacerse una primera idea de su propia realidad. Es un país con un alto déficit de sueños y visiones del futuro". Lo escuchaba con atención, todo cuanto no solo tenía sentido, sino que era cierto y claro. Sin duda no solo era una persona ilustrada, sino culta. Pero.. ¿Quien era realmente este hombre amable con presencia de abuelo quizás sin serlo aún? Seguí escuchándolo con verdadero interés y una cierta emoción. Me sentía afortunada por tener tan alerta mi siempre espotánea curiosidad. 

Las casi diez personas entre jovenes adultos y niños, seguían con sus ojos clavados en la blancas y las negras, haciendo abstracción del ruido de la calle con su algarabia de autos y muchedumbre, desafiando el tiempo, la luz que ya comenzaba a marcharse para darle paso a lo que fue después una despejada y clara noche. Nada ni nadie los perturbaba en su intento de juego y del encuentro. Me cuenta Robinsón que estás personas llevaban un poco más de dos horas, fueron llegando, nadie se conocía entre sí. Que así pasa todos los jueves, desde hace muchos -no recuerdo cuantos me dijo- en que pasa el día saludando personas y, seguramente, sosteniendo breves y cálidas conversaciones como esta. 'La educación es el mejor argumento para asumir con responsabilidad los cambios fundamentales que nos impone, por igual, la construcción d ese proyecto Nación, que no será posible si no hay una cultura de la convivencia. Por eso esta práctica del juego ciencia, el Ajedrez', me dice Robinsón con ese dejo suave y cantao del costeño. A él nadie le paga, el esta ahí por que quiere.

Este hombre llegó a Bogotá un día después de que hirieran a su hijo universitario de 18 años Wilfrido Miguel Florez Caicedo en inmediaciones de la Universidad Javeriana en junio del 2006. Me cuenta lo ocurrido.
El 21 de junio es el solsticio de verano fecha que se celebra con el día Mundial de la Música. Ese día Wilfrido sale de su clase regular de inglés en el Colombo Amérciano del Centro y decide llegar hasta la Javeriana caminando, (seguramente porque hacía un día soleado). Me dice Robinson que él participaba de la rumba de ese día, era más bien un muchacho un poco serio, solo pasaba por el lugar y fue atacado. No le pregunté cómo, pero 7 días después, el 28 de junio, murió. "Wilfrido quería ser jurista, no abogado. Ningún medio de comunicación registró el hecho y hasta la fecha, las autoridades competentes no tienen pista alguna de sus asesinos. Esta tragedia nos cambió el mundo. Es un duelo que administramos con fe, esperanza, y sobre todo, con mucho amor por un nuevo país para futuras generaciones".  
Lo abracé y le di las gracias por compartirme su dolor. Aunque no había amargura, ni odio si mucho dolor en sus palabras. ¿Cual es la venganza entonces? La ausencia prematura de mi Wilfrido Miguel, me llevaron a asumir la ineludible tarea de estar con la gente, escuchar y hablar con los jóvenes, promover la construcción de una nueva nación para los nietos de nuestros nietos. Esa es mi venganza. 
Antes de irme le compartí mis coordenadas. Vivo cerca, le dije, quizás el otor jueves nos tomamos un valdez y seguimos la conversa. Pero, no me quieor ir sin preguntarle, usted quien es?
Soy Robinson Gustavo Flórez Miranda, educador por más de 25 años y exvicerector de la Universidad del Atlántico. Ahora dirijo el Programa de Reforestación de la Inteligencia en la Fundación Proyecto Nación por Colombia, que se creó después de la muerte de mi hijo.
Al día siguiente de este encuentro, Robinsón me envió por correo un juicioso documento. Una carta personal que suscribió a su hijo cuando se graduo de bachiller, y que ahora comparte abiertamente con los transeuntes como "Carta abierta a la juventud Colombiana", un manifiesto sobre la educación en el que citando a Ernesto Sábato nos recuerda que: "La búsqueda de una vida más humana debe comenzar por la educación".


Bogotá D.C.octubre 14 de 2010
Crónicas callejeras

jueves, 14 de octubre de 2010

Hoy me paré, otra vez, al frente del edificio 14 - 40 de la cra.7. Mismo lugar de donde salí hace 25 años para asomarme a ver que era lo que pasaba realmente en la Plaza de Bolívar. Aunque hoy lo hice a las 6 de la tarde, ese 6 de noviembre de 1985 asomé a las 11:30 - 11:45 de la mañana. Regresabamos con mi colega y amiga Constanza Vierira de desayunar, según me recordó también hoy, precisando la costumbre que teníamos de salir de la redación de la APN a tomar un café o comer un pandebono, unas veces en el café Automático, otras, en la tienda que aún existe yu que vende unos deliciosos pandebonos en el marco de la Plazoleta de El Rosario.
¡25 años de impunidad!
Que el M19 se haya tomado en un asalto sangriendo y demencial el Palacio de Justicia, fue la  máxima muestra de la estupidez y brutalidad; pero que el ejército colombiano diera un golpe de Estado a Belisario Betancurt y retomará a sangre y fuego, es decir, a cualquier precio que dizque "defendiendo la democracia, maestro" y murieran uno y otros fueran asesinados o desaparecidos, es la máxima expresión de la cobardía y deshumanización humanas, si así se puede decir.
Veía a estos jóvenes y jovencitas (porque ahí salvo mi persona y otras pocas más superabamos con creces los 25 años de edad) y me recordé de mi misma en ese entonces. Vital, decidida, fuerte, combativa a voz en cuello demandando, exigiendo derechos y libertades, justicia, en este y en muchos, muchisimos episodios más de la vida política de este paisaje de sangre y fuego.
También, la increíble indiferencia de la gente. Bueno, ya lo he visto otras veces. La Plaza de Bolívar, Santander y el Rosario son los "antejardines de mi casa" hace muchos años, y he visto muchas cosas allí, en especial, la indiferencia.
Este puñado de personas -no eran más de 200- solamente adornaban el mercado persa de los viernes (el tal Séptimazo de Lucho Garzón heredado por Samuel Moreno), la carrera séptima, con sus gigantes y llamativas pancartas, sus voces, el entusiasmo. También, conseguía paralizar el transito vehícular de las pocas calles en servicio en el centro de la ciudad. De cualquier modo eran vistos como un fastidio pintoresco.



sábado, 25 de septiembre de 2010

Víctor Julio Suárez Rojas y Álvaro Uribe Veléz: una historia común

Quien no conoce la historia, tiende a repetirla. La venganza existe en el alma de los colombianos. Esta manana escuche en la @lawradio una entrevista con Lucero Suárez, sobrina del #MonoJojoy en la que reveló un hecho en la vida de este criminal ser humano: Jorge Briceno, cuando tenía 14 anos (puedo no recordar bien la edad, pero muy chico), su padre fue asesinado y descuartizado en la época de los chulavitas, dijo esta mujer humilde que no conce a su sobrino porque el ya se había marchado cuando ella nació.

Los chulavitas!! Nada más ni nada menos que los paramilitares del momento, grupos armados irregulares creados por la policía con el respaldo del Partido Conservadores para refrenar la ira e intenso dolor de los seguidores del asesinado Jorge Eliecer Gaitán, y que dejaron muerte, desolación, horfandad, victimas y más victimas en la que due, sin duda la masacre más brutal y sanguinaria con 300 mil personas asesinadas entre 1948/53.

Cuando escuché esto olvidé los otros detalles de la entrevista, (entiendo que esta senora no tiene dinero para reclamar los restos mortales de su sobrino), y no he dejado de pensar en la vengaza como condición humana del colombiano, venganza que se sustenta en la IMPUNIDAD que habita los silencios y los miedos y los duelos no concluidos desde entonces y seguro más atrás. Víctor Julio Suárez Rojas o 'Jorge Briceño' ingresó a la guerrilla para vengar el asesinato de su padre. Y en ello se aplicó. Paso de ser un buen "mensajero", protegido por Manuel Marulanda Velez, conquistó de forma ascedente a sus distintos jefes hasta llegar a ser lo que fue en esta organización: uno de los más sanguinarios colombianos al servicio de las Farc.

Pero entre Víctor Julio Suárez Rojas y Álvaro Uribe Veléz hay una historia común: la venganza contra un "Otro" que les arrebató a su padre. El de Uribe, asesinado por las FARC. Uno, cogió el camino de la guerrilla, guerrilla que surge como resistencia civil, pero armada, para enfrentar el ejército irregular, también armado, pero creado y amparado por el Estado, como en estos tiempos. Los dos utilizaron la capacidad de sus organizaciones FARC - ESTADO para vengar por la vía de las armas, el dolor indescriptible que es el asesinato del padre, del líder, del rey, todo, porque la impunidad se impuso, nunca hubo justicia y sus vidas humanas no fueron reparadas. Dijo Lucero Suárez que lo poco que ella sabe de la historia de su tío, también que sus parientes deben reclamar su cuerpo y darle sepultura. No imagino, después de esta dramática manera de su muerte, vaya a reaccionar su Germán Briceño Suárez, alias Grannobles.

La única manera de terminar con esta espiral de venganza, es terminando con la impunidad, cuando enfrentemos como sociedad, sin dilación y semántica, la verdad, la justicia y la reparación del dolor, del maltrato, de la exclusión del corrar al otro como si fuera menos que menos. Nada.

jueves, 23 de septiembre de 2010

El derecho a pensar y opinar libremente

Jorge Briceño, alias ‘El Mono Jojoy’, era un criminal que hizo mucho daño a la sociedad colombiana, de eso no hay duda alguna. Pero, una cosa es "dar de baja" en un combate y otra muy distinta en una operación con 30 aviones, 27 helicópteros y 400 uniformados.  

¿Murió en combate? 

Esta pregunta y reflexión me ha generado amenazas nuevamente hoy. He sido señalada como "miembro de las Farc y su cómplice, todo lo cual me resbala. Como cuando Uribe. 

Hay muchas personas y no solo de izquierda (que además estarían en su derecho), que encuentran válido una sentada para conversar y desactivar la cadena criminal de esta guerra que involucra no solo a los bandos armados en conflicto, sino al negocio mismo de la guerra (armas, alimento, uniformes, medicinas, droga, etc.). 

El punto es que estas personas tienen todo el derecho de pensar y decir y creer que ese es el camino, pero no por eso los considero NI PERMITO que se les consideren como complices de las bandas criminales, ni criminales en sí mismos. 

Defiendo su derecho a pensar y decir lo que creen, así sea quizás "politicamente incorrecto". Considero más bien que quienes les impiden y violan este derecho violadores de los DH, el más fundamental el de pensar y opinar libremente. 

No celebro la muerte de nadie, pero si exalto el duro golpe dado a las FARC. Una cuestion no solo de semantica, sino de visión de la vida.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

En el techo de Trump en Panamá


Ni yo misma daba crédito a mi audacia. Sin dudarlo y desafiando mi pánico a las alturas –y esto iba a ser demasiado alto- y la sensación de vértigo, subí en uno de los ascensores montacargas de la terminada obra negra, hasta el último piso o techo de la vanguardista Torre Trump Ocean Club y, desde allí, divisar Nikon y Canon en mano, el nutrido paisaje geométrico de cemento que contrasta con el vaivén celeste y añil del espléndido océano que cercar la Panamá vieja, colonial y moderna.

Sin darme cuenta, y en un proceso lento pero seguro parando primero en el piso 35 y luego hasta el final, llegué no solo a sus 293 metros por encima de sus 70 pisos, para disfrutar de la espectacular panorámica de 360º grados de la pequeña urbe capitalina de centros comerciales, muelles, embarcaciones, departamentos de lujo, hoteles, casinos y sus desafiantes rascacielos asomados al pacífico.

Desde esta altura es casi un juego de lego identificar los 127 edificios cuyos diseños, entre otros, las Torres Arts, la Torre Vitri, Pearl Tower entre otras, cuyo diseño sobre sale entre todas las demás. También, las cerca de 100 que se construyen (quizás alguna inversión del grupo DMG o #Tom o #Jerry), en este bello país con un importante déficit habitacional para sus 3.2 millones de ciudadanos, y solo el 50% en Ciudad de Panamá. Pero la Trump no es propiamente vivienda de interés social. 

Estar en el techo de este rascacielos próximo a inaugurarse y recorrer parte de sus entrañas, fue un privilegio posible de la mano del ingeniero civil Jenaro Echeverri, gerente de construcción del proyecto, y quien con mucha emoción y orgullo profesional, no ahorró explicación, ilustración y comentario sobre esta mega obra que se inició en mayo de 2008 cuando se colocó la primera piedra.
La Torre Trump Ocean Club es quizás hoy la más alta y más grande la propiedad vertical en América Latina, me comenta Jenaro. “Urbanizadores panameños y colombianos se unieron para que The Trump® Organization participará en la primera mega construcción de hotel y condominios en Panamá”.

Y es que sin duda, el diseño, dimensión y propósito del negocio que representa la Trump, llegó para redefinir el negocio de bienes raíces en Panamá. Primero, porque es el primer proyecto en América Latina en el que el magnate Trump participa. Segundo, porque la inversión inicial de más US$250 millones para la construcción, significó un aumento en oportunidades de empleo, urbanización y turismo.

 














En la distancia y desde cualquier punto de la bahía sobresale este rascacielos en forma de vela. Un lugar ideal para ver esta embarcación de cemento es desde “El Causeway” o calzada de Amador. Creo que es una especie de dique por el propósito que tiene, pues de casi 6 kilómetros une 3 islas y fue construido, al mismo tiempo que el Canal, para detener las corrientes marinas provenientes de la Bahía de Panamá.
 
Aunque desde una vista aérea y cualquier punto del animado malecón turístico de restaurantes, bares y caminos para andar de Amador se puede observar el imponente Velero, desde otro ángulo y distancia, la Trump también nos deja ver como su vela se convierte en alas curvilíneas dispuestas al sexo o la aleta dorsal de un tiburón (!).   

Pero esa aleta dorsal en su cúpula solo fue posible mirarla con los ojos de Jenaro y un lente normal Nikón y acostada en el piso 34 que corresponde al lobby del Hotel. La volumetría, me dice Jenaro, por la forma en que fue concebido el edificio de 79 pisos, fue uno de los retos arquitectónicos más serios del proyecto. Y le creo. Todo me parecía que había sido un reto del tamaño mismo de esta mega obra. 

Y es que está imponente obra civil y de diseño alberga en tres definidas secciones un centro de negocios de 1.400 metros cuadrados, un centro comercial de similares dimensiones, parqueaderos para 1.400 vehículos, 36 ascensores, 10 amplias escaleras de emergencia, un SPA de 929 metros cuadrados, dos piscinas en el piso 13, una de borde infinito, bares descubiertos, 509 apartamentos residenciales y un Hotel que ocupa una de las velas (o las dos?) con 369 habitaciones que incluyen 41 suite del hotel y 126 lofts, todo, de gama alta.
Sobre el nivel del mar la monumental Torre Trump Ocean Club diseñada por los arquitectos Mallol & Mallol y George Moreno (http://www.mallolarquitectos.com/index_templ.html?p=undefined), se consumió 120.000 metros cúbicos de concreto. Cuenta además con un sofisticado sistema de evacuación, tamaños de escaleras, luces de emergencia y otras medidas que sirven para casos de incendios y temblores con las últimas tecnologías en diseño estructural sismo resistente. 


Y como suele ocurrir, la inversión prevista inicialmente de 250 millones de dólares superó los 400 mil millones de dólares, de los cuales 220 se obtuvieron con la emisión de bonos que realizó Newland International Properties Corp. en 2007, según informaciones de prensa. Según un aviso de Internet del pasado 10 de enero, un inversionista estaba vendiendo los 70 mts cuadrados de su oficina en 360.000 dólares (Si alguno de mis lectores está interesado: precosrealty@hotmail.com

Los pensionados cultos y de mayor poder adquisitivo de Europa y Canadá son sus principales compradores. En lo personal, sería incapaz de vivir un solo día en esta mega estructura. Sin duda, lo que si me provocaría luego de ver las entrañas de del mega edificio, es estar el día de su inauguración por amable invitación de la princesita de papá Donald y de NY, Ivanka Trump, quien será la administradora del velero de cemento. El fastuoso espectáculo y derroche de dinero será un hito por esta región del mundo. Estilo Trump.  

Lo que no pregunté y tampoco nadie me contó ni he podido establecer, es si existirá o no allí un hospital, pues la cohabitación entre empleados, residentes, huéspedes, pasantes de negocios y sobre el nivel del mal, perdón, del mar la probabilidad de situaciones de no salud son mayores por más espaciosas, aireados y cómodos que sean los espacios.

“Este es el primer proyecto que el gigante inmobiliario Donald Trump hace en Latinoamérica, y una empresa colombiana planteó todo el esquema: Arias Serna Saravia, el mismo que tiene varios y especiales condominios en Bogotá, apartamentos, centros deportivos, el Hotel santa Clara en Cartagena, etc. 

Para que se hagan una idea

La Trump Ocean Club International es algo muy similar a edificar 2.500 apartamentos de 100 metros cuadrados en un sólo edificio, pero con el Top Ten en calidad de acabados propios del magnate Trump.
Con los 120.000 m3 de concreto que se usaron se podría construir una carretera de 61 kilómetros de longitud por 50 metros de ancho, y se extendiera todo el cableado utilizado resultaría una línea correspondiente a 700 kilómetros.
Desde mayo de 2007 y por casi tres años trabajaron y convivieron diariamente cerca de 2.400 obreros, casi todos, afiliados al Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs). Solamente se presentó un accidente en el que murió un obrero al caer por un ducto desde el piso 13. La mayoría de ellos dedicados netamente a la construcción de la Torre en todos sus aspectos. Una pequeña minoría eran mujeres, dedicadas a la limpieza de los distintos pisos y a cocinar.
 
¿Cómo hacer para que esta vela soporte el viento, mantenga el equilibrio y en sus miles de kilómetros de venas del gigante de cemento se movilice y llegue el agua, la electricidad, las comunicaciones etc.? Seguro que en la ciencia, las matemáticas, las ingenierías están las respuestas. También en Jenaro, quien sonreirá y me dirá... "venga le explico"... y se desatará en generosa ilustración. Aún así, como con los aviones, para mí seguirá siendo magia. Pura y dura.

Los rascacielos de Ciudad de Panamá son dignos de un escenario para las audacias y temerarias acrobacias de Spiderman 7.

Nota. Este texto esperaba desde septiembre de 2010 cuando visité Ciudad de Panamá. Me lo debía y se  lo debía a mis amigos JE y CR. En el Menú a la derecha parte superior ección MIS PÁGINAS, hay una página destinada a ver más fotos desde el techo de la Trump. "Desde las entrañas de la Trump", será el siguiente texto y creo, se podrá apreciar mejor esta mega obra.
Eran las 11:30 am. Regresaba junto con mi colega y amiga Constanza Vieira de tomar café en el Automático de la Plaza Santander. En el pasillo de ingreso del edificio donde quedaba la Agencia de Prensa Novosti -APN- (Cra.7 No. 14 - 40) de la que eramos corresponsales de prensa, escuchamos rafagas de metralleta.Regresamos de inmediato a la calle pero, desde allí y a escasa 3 calles de Plaza de Bolívar no advertímos mayor cosa. Pensamos que podría tratarse de algún episodio de bala (nunca metralleta) a los que ya estábamos acostumbradas en esa esquina y punto del centro histórico bogotano entre comerciantes de esmeraldas.
Volvimos a ingresar al edificio y en la oficina de APN en el piso 7 alguién llamó y nos enteramos que “algo pasaba” en Plaza de Bolívar. No recuerdo si fuí sola o con alguien más de la oficina. LLegué hasta las gradas del Palacio de Justicia por el costado de la carrera 7. Permanecí un momento allí de manera increiblemente imprudente, hasta que me sacó la fuerza pública que llegaba armada y con prisa al lugar. Pasó mucho tiempo antes de que acordonaran la plaza. Permanecí en la calle adyacente a la Catedral y Casa del Florero hasta que llegó, como a la 1:30 de la tarde, el primer tanque cascabel y veo como se encarama y rompe la puerta principal del Palacio. Todo el tiempo que estuve en el lugar, como hasta las 4 de la tarde que conseguí que mi credencial de periodista sirviera, fue un tiempo de silencioso reproche de cómo los imbéciles del M19 se habían tomado el Palacio y no el Congreso. Resistí en condición de “sapa”, pues no tenía asignado (autorizado) el cubrimiento ya que no era algo que le interesara demasiado a la entonces URSS. Dos días antes me había separado y el 7 de noviembre me iría a hacer mi duelo a una playa pero tuve que aplazar mi viaje algunas semanas más, primero por los hechos del palacio y después porque el 13 de noviembre quedamos sumidos en la tragedia de Armero. Las siguientes horas y hasta el final las lloré por televisión. Vivía mis primeros 25 años entre las ilusiones de una paz. Como ahora.