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lunes, 10 de enero de 2011

Uribe se pasó otra vez de la raya con @DCoronell


Cuanto se ataca, persigue y agrede a un periodista, se atenta contra el derecho de acceso a la información veraz y equilibrada a la que tenemos en toda la sociedad. 

Es bien conocido el ataque, seguimiento y persecución de Uribe presidente contra los periodistas que lo controvirtieron, y de manera evidente contra @DCoronell. 

Durante los ocho años en función presidencial, y después de que el periodista regresará de un exilio de dos años fuera del país por amenazas contra su vida y la de su familia entre 2007–2010 por parte del Departamento Administrativo de Seguridad #DAS bajo la responsabilidad directa de Uribe presidente, se ejerció de manera ilegal espionaje telefónico y hostigamiento permanente contra el periodista. 

Estos hechos que vulneran la libertad de prensa, el derecho a la información, la libertad de  expresión y la sagrada privacidad del periodista, son materia de investigación  judicial y más temprano que tarde se demostrará su responsabilidad directa. 

No fueron pocas las declaraciones y señalamientos que Uribe hizo contra los periodistas a los que llamó “aliados del terrorismo”. Sin embargo, lo que la sociedad no puede tolerar más, y menos los comunicadores y periodistas en un país que se declara democrático, es que un ex funcionario de Estado y subjudice, difame, insulte y ataque a ningún periodista en el ámbito de lo público y tampoco en el privado, por el hecho de que se publique y cuestionen hechos  de su responsabilidad que vulneran a la sociedad, a la Nación y al Estado colombiano. 

Es inaceptable el lenguaje pendenciero e irresponsable en el espacio mediático de los Twitter de Uribe, no solo porque acusa sin prueba alguna, sino porque además, abre la posibilidad de  sostener una comunicación entre iguales y en los mismos términos utilizados por él. 

Así como dice “PeriodistaMafioso ahora hace teatro con persecución: sicario moral, mentiroso redomado”, también me permite tener el mismo trato para decirle “ExpresidenteMafioso ahora hace teatro con persecución: sicario moral, mentiroso y triple redomado”, todo lo cual no conduce a nada distinto que a romper el cuidadoso respeto con el que millones de usuarios de la comunidad Twitter se comunica y se refiere, en el caso de Colombia, a sus más urgentes asuntos y preocupaciones. 

Uribe puede decir hasta misa, pero lo que no puede hacer es aprovecharse de su condición de ex presidente para lanzar acusaciones y calificaciones sin prueba alguna, nada más, para estar "vigente" en la comunidad Twitter ya que, en apariencia, los medios le dan menos chico. Esto más bien indica, de algún modo, que la justicia está más cerca de confirmar su directo involucramiento en los hechos ilegales del #DAS

Nunca le funcionó como gobernante, y ahora mucho menos. 

Uribe se equivoca de cabo a rabo creyendo que, con insultos e injurias, amedrantará y conseguirá que el periodismo independiente y crítico se callé o ejerza la autocensura. La sociedad no dejará de exigir su derecho a estar informado, tal y como nos lo garantiza con su actividad periodística Daniel Coronell: informando de manera documentada, clara y equilibrada acerca de los asuntos de interés público que son  todos los asuntos de la sociedad. 

Los ciudadanos colombianos en general y de manera particular los que se interesan por la situación de los periodistas en el país, los periodistas usuarios y miembros de la comunidad de Twitter, rechazamos contundentemente que Uribe Vélez, luego de perder el poder que le otorgaron los medios análogos durante ocho años quiera hoy hacer lo mismo que nos tocó aguantarle como presidente: insultar, amenazar, maltratar, descalificar y acusar de terrorista a todo aquel que piense diferente a él o lo cuestione por sus actuaciones (materia de eterna investigación). 

Uribe Vélez no es nada más que un ex funcionario del Estado que debe someterse a la ley, pero también a todas las normas y en Twitter así no le guste, las hay. Tiene derecho a acceder con su @, a la comunidad, a opinar, a hacer balance extemporáneo de su gestión, pero a lo que no tiene derecho es a maltratar a nadie, levantar falsos testimonios, amenazar y mentir contra @DCoronell

No es cierto, como dijo alguna vez, que “quien afecte la libertad de un periodista y quien intercepte es enemigo del gobierno”. 

La verdad, Uribe, es que quien afecte y vulnere la libertad de expresión y el derecho a informar de un periodista o de cualquier ciudadano, es claramente enemigo de la sociedad y la democracia no solo colombiana, sino del mundo, y el mayor violador de derechos humanos que son universales. 

NOTA FINAL. 
El 22 diciembre pasado escribí en Twitter el Post titulado "Uribe se pasó otra vez de la raya con @DCoronell" (by @Bunkerglo), el cuál reproduzco aquí. Junto con otros tutiteros y de manera espontanea, promovimos y participamos el lunes 27 en la maratón  de solidaridad de trinos bajo el hashtag #apoyoacoronell, y en rechazo a los continuos ataques contra el periodista por parte de A. Uribe Vélez y algunos de sus seguidores. También se creó, bajo el mismo hashtag, un grupo de apoyo en facebook en la misma semana previa  a la maratón. La participación fue contundente a favor del periodista. En 60 minutos se producían 1900 trinos, es decir, un twett por cada dos segundos, según explicaba en un comunicado de prensa uno de los tuiteros convocantes.  El caso de Daniel Coronell se convirtió en trend#1, es decir en el primer tema de interés en Colombia para la comunidad twitter. Incluso días después de pasada la maratón, el periodista es motivo de solidaridad por parte de esta comunidad. Si considera que otros más deban leer esta reflexión de apoyo a @DCoronell haga RT y siéntase en la libertad de fijarla en su Blog si lo tiene.

domingo, 9 de enero de 2011

¿Como garantizar que lleguen recursos a personas damnificadas?


Nada es más urgente hoy en Colombia que garantizar que los recursos sagrados para las personas damnificadas, efectivamente llegan a estas y se cumpla el propósito para lo cual fuer recaudado dinero y comida.

Sin embargo, por no pocas razones son muchas las dudas sobre el manejo que pueda darse a los cuantiosos recursos financieros para atender la emergencia aportados por los colombianos en las varias y publicitadas teletones y entregados para esta causa por organizaciones nacionales e internacionales, varios países y el Estado mismo, además de las toneladas de alimentos y utensilios. Todo, sin duda, demanda de una sofisticada, pero no menos compleja y suprema organización gerencial y ejecutiva para la tarea más humanitaria que ha enfrentado el país después de la avalancha de Armero. 

Pasé por Ciénaga, Tasajera y Palmira en el depto. del Magdalena. Municipios costeros que han sido gravemente afectados, pero que no son los que peor están. Traté de pensar que se podría hacer para que uno de los miles de pesos y toneladas de comida pudieran llegar hasta allí a donde, si acaso, el alcalde del municipio consigue dar aliento a la población y a donde no se ve a nadie distinto, o mejor, del interior, apresurado en comenzar a resolver en el algo la situación. Imaginen nada más lo que será en los 129 municipios rivereños del Magdalena que están bajo el agua.  

Vi que los pobres de estos lugares -que son todos- están aún más pobres, más abandonados, más excluidos.   
Las obras en infraestructura son urgentes. Hay zonas que no se pueden volver a habitar así veamos a las personas viviendo entre el agua empozada, la basura, el calor infernal y sin agua potable. Los recursos siempre serán insuficientes para proteger a centenares de miles de niños de enfermedades, de hambre y de frio, todos derechos que no les fueron garantizados desde antes del temporal de agua y el desmadre de La Magdalena y otros ríos más.


El Estado y sus distintas entidades fijarán las políticas, harán los planes, implementarán las rutas a seguir, pero sus funcionarios solo estarán, si acaso, de paso en estos lugares luciendo inútiles botas pantaneras. No los veremos doblándose el lomo y pasando las dificultades que pasan los millones de pobladores que lo han perdió todo, que no era mucho, pero era con cuanto vivían. 

Tampoco lo harán los de los del PNUD y todos y cada uno de sus Programas de miseria que se han ido convirtiendo en entidades paraestatales, generadoras de asesores, consultores y analistas de escritorio que se comen los presupuestos de los países haciendo libros, cartillas, eventos y fotos para su propia vanidad. Así fue en Haití antes y después de la tragedia que hoy cumple un año. Pero también eso es y ha sido en Colombia históricamente en el ámbito de la salud, el saneamiento básico, los derechos sociales, la formación política... Puro discurso, papel, viáticos, fotos y lujosas agendas anuales que envían con puntualidad por correo certificado. 

La tarea recaerá, muy seguramente, en las Organizaciones No Gubernamentales y Sociales locales, de base, las que trabajan con las uñas y directamente con las comunidades, las que faciliten su organización y cuido, las que determinen las prioridades de atención y articulen lo municipal y departamental con lo local y nacional. Organizaciones que ya existan y no las que se inventen para atesorar recursos y desviarlos a las arcas de los candidatos de turno para las elecciones de octubre próximo.  

Es desde y para la gente. Por eso se requiere vincular a las mismas personas en los lugares, siempre hay lideres con los que se podría contar y que podrían hacerlo. El tendero, la madre comunitaria, la trabajadora social, el bachiller técnico, los jefes espirituales de las diversas iglesias... 

Estoy convencida que en sociedades más humanas la sociedad misma ha tenido un papel importante participando en acciones de atención y construcción. Porque aquí, la inmensa mayoría de las poblaciones no se puede reconstruir. Hay que hacerlo todo desde el principio y no como antes, sino en terrenos firmes, dignos, con saneamiento básico, con agua potable, con vías... 


¿Por qué no hacer que los jóvenes que tengan que prestar servicio militar los envien a hacer servicio social en esos lugares?  

¿Por qué no promocionar que las universidades exijan hacer pasantías a médicos, enfermeras, ingenieros, arquitectos, comunicadores, defensores de derechos humanos y todos los profesionales a las zonas de esta tragedia? 

¿Por qué no llamar a los miles de mujeres y hombres de la reserva de las FFMM a que vayan a combatir el hambre, la desnutrición y la enfermedad (que debe haberla, solo que ningún periodista ha llegado a esos lugares y estado más de una nota periodística) y le sirvan de manera efectiva a "la patria"? 

La prensa informó que "el pasado viernes, el Gobierno, a través del Fondo Nacional de Calamidades, anunció el giro de los primeros 145 mil millones de pesos para que desde las gobernaciones se brinde atención humanitaria a los damnificados. El 62 por ciento se destinará a los departamentos de la Costa Caribe".  

Daría pesar, dolor, pero sobre todo mucha rabia para alimentar la guerra que, en cuatro años o menos estemos leyendo titulares que señalen la apertura de investigaciones porque toneladas de alimentos que se perdieron, o por los dineros que fueron a dar a los bolsillos de los mismos u otros bandidos de la política mientras miles de personas murieron de esperanza y solidaridad mediática.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Inxilio, el sendero de lágrimas

Es así. No se puede ver sin llorar un poco. El arte eleva la dignidad de los colombianos en situación de desplazamiento. El Coliseo El Campin ocupado a borde. ¿Los asistentes? Centenares de personas en situación de desplazamiento forzado, el 100% víctimas de esta maldita guerra interna. 

Entre los 200 caminantes en escena y los que asistían a la presentación habían mujeres y hombres de todas las edades, niños, viejos, jóvenes, blancos, indígenas, afrodescendientes, campesinos...


Fue afortunado que ya cuando salimos del Coliseo el deportivo Tolima anotara en el estadio El Campin el único gol del partido, pues la silbatina y gritos de un gol hubieran quebrantado la intima y sagrada ceremonia que vivíamos en este recinto cuya música, plástica y coreografía nos movía y conmovía todas las fibras del alma.

El bailarín, coreógrafo, pero sobre todo el pedagogo Álvaro Restrepo entregaba la historia de los caminantes, esos 4 millones de colombianos que han tenido que dejarlo todo luego de una masacre, un asesinato o la desaparición de un hijo, un hermano, un padre y su historia de vida en ese o en cualquier lugar de este paisaje nacional.
La muerte y la vida.  
 
Una sinfonía de lamentos y lamentaciones exorcizan y liberan del sufrimiento, pero no del olvido la tragedia inhumana del hombre de estas tierras. 
La voz, la música, los sonidos y la danza proporcionan las imágenes del horror, del miedo, del abandono y desesperanza vividas por estos millones de personas, en donde un asesinato, un desaparecido, una  masacre de hoy era aplastada, olvidada, borrada por otra que aparecida de la nada y del todo en esta larga y horrible noche que aún nos acompaña.

“El poeta (…) ha madrugado en una visión franca del país y lo registra como una memoria en tiempos del olvido. El inxilio, el exilio interior, es posible que lo asedie, pero aún le queda el exorcismo del poema”, dice Juan Manuel Roca.

Todo eso y más vemos, escuchamos, sentimos los espectadores que, por invitación de Álvaro no interrumpimos con ruidosos aplausos, sino que imperceptibles expresamos con el maravilloso lenguaje de los ciegos y así, fue más el tiempo que mantuvimos las manos alzadas  que abajo en las revolcadoras escenas acompañadas por el lirico dolor de la Soprano Sarah Cullins y la magistral Filarmónica de Bogotá.

Y la palabra. Esa que ata y nos libera, que hiere, pero también que acuna. Doce palabreros reunidos en círculo, de lenguas diferentes y representando a las más de 60 etnias y lenguas vivas que aún subsisten en Colombia, brindan una polifonía de rostros y rastros que hablan de la Madre Tierra, la Mujer, y nos advierten de una diversidad rica, pero también maltratada hasta  desaparecer.

La última imagen (ver en esta secuencia de fotos) fue demoledora. El nuevo y último trabajo Álvaro Restrepo convoca al cuerpo y al alma para transformar desde lo profundo, el dolor, el miedo, la pérdida pero no para olvidar, sino para dignificar a las víctimas.
Fue un privilegio estar esta tarde allí, como una más, entre las víctimas del desplazamiento forzado.



Fotos by Bun. Bogotá D.C., Coliseo El Campin. Diciembre 12 de 2010

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Gabriel Calvo Massi

"Mire la calle. Cómo puede usted ser indiferente a ese gran río de huesos, a ese gran río de sueños, a ese gran río de sangre, a ese gran río? 
Nicolás Guillén. 


A Gabriel Calvo Massi
Día Mundial de Lucha contra el VIH/Sida
Diciembre 1 de 2010   

Artista plástico que vivió y enfrentó con lucidez la discriminación y el rechazo en medio de una, aún muy precaria, atención en salud. 

Gabo nos abrió las puertas de su vida para conocer y comprender la dimensión de una situación de salud pública de la que apenas en 1991 el Ministerio de Salud se había empezado a ocupar. 

Lo conocí durante un almuerzo que preparó para mí en su piso de Chapinero. Lo visité como funcionaria del MinSalud en donde era Jefe de comunicación y prensa. Conversamos toda la tarde. Mi inconsciente miedo desapareció entre preguntas, asombros, risas y abrazos.  

Desde esa tarde nos acompañó en todas las iniciativas de prevención, primero desde el Ministerio, y poco después desde Apoyémonos. 

Caminamos también con él hasta que regresó al agua en la sagrada laguna de Guatavita en una corta travesía en barquitos de papel amarillos, rosados, verdes, azules...      

Han pasado casi 20 años y aún sigue siendo un poco tabú saber de personas viviendo con el VIH/Sida. La discriminación sexual sigue enervada. El aprendizaje sigue siendo lento y doloroso. La atención defificiente.    

Cuando creamos la ONG Apoyémonos, Gabo nos acompañó al combo de profesionales, casi todos entre sí amigos, para poner el tema en la mente y corazones de la gente. 

El talento y conocimiento de Manuel Velandia Mora, quien para ese entonces ya era un notable conocedor en prevención de enfermedades de transmisión sexual y SIDA, fueron un faro en el recorrido. 

Mirando hacia el cielo Gabo en medio de la muchedumbre que camina indiferente, una foto del también fotógrafo Rafael Baena. 

La imagen forma parte de uno de seis carteles de prevención e información de la Campaña "Impacto de opinión pública" que Apoyemonos desarrolló. Era directora y formaba parte de un extraordinario grupo de personas sensibles, creativas y solidarias.  

Diciembre 1 de 2010 

martes, 9 de noviembre de 2010

Con noticias así, es una maldición y verguenza humana ser colombiana

La falta de autoridad ética y moral junto con la incompetencia en materia de derechos humanos de @AlvaroUribeVel y su gobierno, quedó en evidencia y fue cuestionada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (también denominado Tribunal de Estrasburgo y Corte Europea de Derechos Humanos con sede en Francia), al proteger los derechos humanos del mercenario israelí de casi 70 años, Yair Klein y con ello impedir su extradición a Colombia para cumplir una condena de 10 años y 8 meses de prisión impuesta por el Tribunal Superior de Manizales en el 2001, por entrenamiento de grupos terroristas y concierto para delinquir según nos recuerda en su noticia @eltiempocom

Seguro que como a muchos, muchísimos más colombianos, especialmente las víctimas de los horrores de Klein, me duele, me rasca y me pica. No salimos del asombro, pero no por cuenta de la decisión de la máxima autoridad judicial para la garantía de los derechos humanos y libertades fundamentales de toda Europa. El desconcierto es por la suprema incompetencia del mentecato, mostrenco e ignaro Pachito (@fsantosRCN), encargado del programa de DDHH del país, que junto con la FGN, la Cancillería, los embajadores en Francia y Rusia, el DAS (bueno, ocupado en otros menesteres al servicio de la empresa autoritario y criminal ya sabemos de quien), y todos cuanto tenían que intervenir como el mismo @AlvaroUribeVel desde agosto de 2007, les quedó grande e imposible la tarea. Pero todavía peor: ayudaron a que no fuera posible extraditar de Rusia al detenido por la Interpol en agosto de 2007 el criminal Yair Klein.

Esta "cortesita" como escuché decir en la radio, desde 1998 trabaja bajo el Protocolo 11 del Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales. Es un tribunal internacional al que puede acudir cualquier persona que considere haber sido víctima de una violación de sus derechos reconocidos por el Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales. Y esto fue lo que consideró el abogado del Yair Klein: que entre otras, la declaración del entonces Vicepresidente de Colombia de querer extraditar a Klein para "que se pudra en la cárcel" solo ratifica una intención, sino una realidad. Dicho de otro modo: también sabemos que los derechos humanos no son respetados, tampoco, en las prisiones colombianas. Bueno, los derechos de algunos, porque los paramilitares de Uribe gozan de todo tipo de prebendas (celulares, computadores, rumbas, almuerzos, mujeres).

Seguramente el senador del PDA @IvanCepedaCast veía venir que esto ocurriría e hizo un intento en vano.  Pues aunque consiguió en septiembre pasado aprobar una proposición de la Comisión Segunda de la Cámara de Representantes para que se le solicitara al Gobierno Nacional insistir ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre la extradición a Colombia del coronel israelí  Yair Klein.

Como en Colombia la impunidad no es una excepción sino una norma, una vez más las víctimas de los múltiples crímenes de lesa humanidad cometidos en la década de 1980 por Yair Klein con complicidad, ayuda y participación del ejército colombiano, perdieron otra vez su derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación. Desde ese entonces, el asesinato, las masacres y la desaparición de líderes de la izquierda y de los derechos humanos son víctimas del Estado colombiano.

Con noticias así, es una maldición y verguenza humana ser colombiana.

Fotos by Bun. Marcha contra el paramilitarismo. Bogotá D.C., Febrero 6 de 2008.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Debate sobre Libertad de Expresión en Twitter

En los últimos 8 años en Colombia se violó la La Libertad de Expresión según artículos 15, 20, 75 y 111 de la CPN (1991).

Artículo 15. Todas las personas tienen derecho a su intimidad personal y familiar y a su buen nombre, y el Estado debe respetarlos y hacerlos respetar. De igual modo, tienen derecho a conocer, actualizar y rectificar las informaciones que se hayan recogido sobre ellas en bancos de datos y en archivos de entidades públicas y privadas.

En la recolección, tratamiento y circulación de datos se respetarán la libertad y demás garantías consagradas en la Constitución.

La correspondencia y demás formas de comunicación privada son inviolables. Sólo pueden ser interceptadas o registradas mediante orden judicial, en los casos y con las formalidades que establezca la ley.

Para efectos tributarios o judiciales y para los casos de inspección, vigilancia e intervención del Estado podrá exigirse la presentación de libros de contabilidad y demás documentos privados, en los términos que señale la ley.
HECHOS: Interceptaciones y persecusión ilegal del DAS contra periodistas, lideres de oposición, HMagistrados, políticos, etc.

Artículo 20. Se garantiza a toda persona la libertad de expresar su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación.
Estos son libres y tienen responsabilidad social. Se garantiza el derecho de rectificación en condiciones de equidad. No habrá censura.
HECHOS: Crímenes extrajudiciales por parte del Estado (mal llamados falsos positivos), persecusión y asesinatos de periodistas.

Artículo 75. El espectro electromagnético es un bien público inenajenable e imprescriptible sujeto a la gestión y control del Estado. Se garantiza la igualdad de oportunidades en el acceso a su uso en los términos que fije la ley.
Para garantizar el pluralismo informativo y la competencia, el Estado intervendrá por mandato de la ley para evitar las prácticas monopolísticas en el uso del espectro electromagnético.
HECHOS: no pudo ser adjudicado el Tercer Canal por las numerosas irregularidades que presnetó proceso, tanto, que solo había un proponente.

Artículo 111. Los partidos y movimientos políticos con personería jurídica tienen derecho a utilizar los medios de comunicación social del Estado en todo tiempo, conforme a la ley. Ella establecerá así mismo los casos y la forma como los candidatos debidamente inscritos tendrán acceso a dichos medios.(1991)
HECHOS: El único que utilizó los medios del Estado para su convenencia en los últimos ocho años fue Uribe.

Artículo 20. Libertad de expresión e información
"Comprende este artículo además la responsabilidad de los medios masivos de comunicación, derecho a la rectificación y prohibición de censura.

La libertad de expresión es una condición necesaria para que el ser humano se desarrolle plenamente en sociedad, pues se entiende por el que el hombre por que se preocupa el derecho en Colombia, no es el hombre aislado sino el hombre en sociedad. Es así como el artículo 1 dice que la República de Colombia se funda en el respeto a la dignidad humana, el trabajo, la solidaridad y la prevalencia del interés general. Por lo tanto se busca con la libertad de expresión la realización del ser humano como individuos dentro de una sociedad.
Pero no solo se busca la realización del individuo con la libertad de expresión, también la realización del Estado social de derecho, democrático, participativo y pluralista. El ser político se desarrolla en un Estado democrático, solo si puede expresarse libremente, difundir su pensamiento, recibir información veraz e imparcial y si es el caso fundar medios masivos de comunicación que no podrán por lo tanto ser monopolio exclusivo de nadie, ni aún del Estado.

Con respecto a la responsabilidad social que se le impone a los medios de comunicación, es pertinente decir que esto responde a las condiciones de la sociedad actual. Con razón decía Napoleón que temía más a un periódico que a cien fusiles. Pues bien, hoy en día no se trata sólo de periódicos sino de verdaderos medios masivos de comunicación como la televisión y la Internet que llegan a casi todos los confines del planeta y que a nivel nacional se difunden tan ampliamente que pueden llegar a tener efectos positivos o negativos en forma muy amplia.

Hoy en día los comentarios sobre estos medios masivos de comunicación son ya de otra magnitud, por ejemplo dice Eduardo Galeano que ya no los fines justifican a los medios, sino los medios de comunicación justifican a los fines. Con esto nos da a entender que las necesidades del mercado que no siempre son las necesidades de la mayoría de la población, llevan a los detentadores de los medios de comunicación que son generalmente algunos grandes grupos económicos a justificar cualquier cosa para proteger sus propios intereses.

En ocasiones es tal el poder de los medios de comunicación que se ve afectado el derecho de la libre competencia económica. Esto se da cuando grupos económicos propietarios de los medios de comunicación optan por promocionar sus productos negando así en la práctica a los propietarios de productos de su competencia, la posibilidad de comprar espacios para publicidad". 

Fotos Bunkerglo.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Se fue Fernando Garavito "Juan Mosca"

Tras varios años de exilio, el reconocido periodista y escritor colombiano, vuelve a ser noticia y rompe sus silencios. Una sumatoria de hechos le convocan y habla en exclusiva. Habla de todo un poco, un poco de todo. Su exilio, su “Caravana por la dignidad de Colombia”, su candidatura a la Cámara de Representantes por los colombianos inmigrantes, sus escritos y no escritos, el paramilitarismo, la política, su dolor, su escepticismo, su esperanza.

Es medianoche. Las siete horas de diferencia que separan a Nuevo México de Inglaterra son un asunto menor cuando se está a la espera de una entrevista varias veces postergada. Finalmente ocurre, y allí está Fernando, luciendo un traje sin pretensiones, sonriendo cuando no riendo, opinando con vehemencia y derrochando afecto y agudeza. Los últimos ocho años vividos en el exilio están inscritos en sus silencios y en su voz; allí se perciben las dificultades, la nostalgia por su país, el dolor ante la pérdida, el regreso no anunciado...
Los que le quisieron amordazar, los que le amenazaron porque le temieron y le obligaron a cambiar su geografía, no pudieron hacerlo con sus ideas. Porque Fernando, al igual que siempre, habla sin temores, con nombres propios, sin ambigüedades ni dobles rostros. El territorio del miedo y el de la libertad, se disputan en él su verdad.

Fernando nació en Bogotá en el 44, fue redactor, editor y director de varios medios de prensa en Colombia y escritor de poemas y otros ritmos literarios. Graduado como abogado en la Universidad Javeriana y vinculado a El Espectador en 1988, inspiró afectos y odios por su columna de opinión “El Señor de las Moscas”. Sus diversos artículos, y fundamentalmente su libro ‘Álvaro Uribe, El señor de las sombras’, ocasionaron un descenlace predecible: llamadas, seguimientos, anónimos escritos y todo un conjunto de elementos intimidantes que le obligaron, un día de marzo, a partir hacia Estados Unidos con su esposa Priscilla Welton y sus hijos Fernando y Manuela.

No estaba preparado (nadie lo está) para un exilio, sobre todo cuando su voz y su conciencia le exigían seguir vigente. Por ello continuó escribiendo y El Espectador le acogía. Sin embargo, a raíz de su artículo “¿Por qué los autores del desfalco a la Nación a través del Banco del Pacífico ocupan los más altos cargos administrativos del nuevo gobierno del Presidente Uribe Vélez?”, el diario prescindió de sus servicios. Era octubre.
La memoria propia y de los otros se fueron definiendo en la distancia. Cada voz lleva su angustia y con el tiempo Fernando enfrentó otro drama que no aplacaron ni el premio “Cultural Freedom Award” (entregado por la Lannan Foundation por “su trabajo a favor de la democracia y de la libertad, y del respeto a los derechos humanos”), ni la fama que le dieran sus libros ‘Ja’, ‘Reportajes de Juan Mosca’, ‘País que duele’, ‘El corazón de Oro’, ni el prestigio por el Premio de Periodismo Simón Bolívar, recibido por su investigación sobre la tragedia del Palacio de Justicia.

Sumido en la tristeza ante la muerte de Priscilla, su compañera y esposa por más de 30 años, Fernando batallaba con su alma dividida, se concentraba en dictar clases en la Universidad de Estados Unidos, en adelantar escritos literarios y en transcurrir el mayor tiempo posible con sus hijos.

Fue entonces cuando le llamaron y le propusieron ser candidato a la Cámara de Representantes por los colombianos en el exterior. Aceptó. A partir de ese momento (diciembre del año pasado) las cosas fueron adquiriendo otra textura, pues aunque Fernando no sabe hacer política, desprecia la politiquería, las mentiras y ardides que ésta implica, una espiral ascendente de afectos y seguidores comenzó a surgir entorno a ‘Juan Mosca’. Resurgirlo, multiplicarle, no tomó mucho tiempo, porque Garavito no es de coyunturas y por eso está acá, ahora.

Ha regresado ‘Juan Mosca’ y, como antes y desde siempre, habla sin eufemismos y una dosis aguda de humor.

¿Había alguna vez en su vida pensado, querido o participado en política? En política sí, pero jamás he estado en la politiquería, que es un monstruo sentado sobre la pobre política, aplastándola con sus grandes nalgas llenas de imágenes, de hechos torcidos y de palabras vacías.
Le pidieron ser candidato un día. ¿Quiénes? ¿Cuándo? Bueno, yo estaba muy tranquilo en mi casa tomándome un café, cuando llegó un mensaje de mi amigo Pancho, miembro del PDA, preguntándome si me interesaría ser candidato de los colombianos en el exterior. Yo soy de un sí fácil. Y le dije que sí. Así de fácil.
¿Por qué candidato del Polo? Si hubiera sido otro partido hubiera aceptado? ¿Ha sido polista de corazón, o de inscripción y todo eso? 
De corazón. Me parece que su ideario y programa son enteramente válidos. Como hubiera dicho López, si no es el Polo, ¿quién?
¿Por qué un periodista en política, sobre todo un periodista tan crítico de ella? 
Tal vez porque los periodistas, por nuestro trabajo, adquirimos el entendimiento suficiente para saber que en Colombia no hay políticos… ni hay política.
Si los políticos no existen en Colombia ¿Qué es lo que hay allá? Politiqueros.
Si no cree en la política, ¿por qué cree que otros creerán en la política suya? 
Porque soy un ser marginal, un lobo estepario.
A propósito, ¿sabe hacer política? 
No tengo ni idea, pero estoy aprendiendo.
¿Qué es un buen político? 
Alguien que dice verdad. En Colombia sólo tenemos gentes que dicen la verdad. Y eso es bien diferente.
¿En qué le respalda el ser periodista e investigador, para ser precandidato? Sé investigar. A mí, los poderes vacíos no me dicen mentiras.
¿Tiene opciones frente a sus contrincantes? 
Claro que sí. El sólo hecho de estar es ya una opción. Pero, quiero ser franco, los que eligen, escogen. Y a mí poco me escogen.
¿Qué tanto le importa ser candidato? 
Muy poco. Como me importa muy poco llegar al Congreso. Lo que importa es seguir siempre adelante.
 Y si pierde, ¿qué sigue? 
Sigue lo que comenzamos a hacer. No hay vuelta atrás. Esa es la virtud del grupo que hizo esta propuesta.
Y si gana, ¿qué sigue? 
Lo mismo. No hay vuelta atrás. La tarea legislativa, que está perfectamente definida, es sólo la base de lo que vendrá después.
¿Han existido buenos Presidentes en Colombia? 
Varios. Bolívar, el mejor. Pero hubo un grupo de maestros que trataron de enseñarnos lo que era el poder. Hablo de la segunda mitad del siglo XIX. Entre ellos están Aquileo Parra, Santiago Pérez y Manuel Murillo Toro. Nadie se acuerda de ellos, claro está. Eran maestros.
¿Qué mandatarios del mundo considera están haciendo un buen trabajo? 
A mí me gustan los gatos.
¿Qué se requiere para ser un buen Presidente? 
Lo mismo que se requiere para ser un buen político: decir verdad.
¿Cuáles han sido los mayores horrores en Colombia? 
Pienso que hay dos: la crisis ética, provocada por el dogma; y la crisis económica, provocada por el capitalismo.
¿Por qué a Uribe sigue intacto pese a tanto escándalo? ¿Faltan pruebas, acusadores, justicia…?  
Sobran pruebas, pero falta justicia.
¿Cómo calificaría la gestión de Álvaro Uribe? 
Como excelente. Se necesitaba que el crimen organizado llegara al poder, para que el país pudiera abrir los ojos.
¿Encuentra algo bueno de su mandato? 
Eso. Que no habrá marcha atrás. Uribe es el último de los corruptos.
¿Qué piensa de la seguridad democrática? 
Que no es seguridad ni es democrática.
¿Cree en la popularidad de Uribe? 
Creo en la popularidad de Uribe lo mismo que creo en el algodón azucarado que venden los domingos en los parques infantiles para que los niñitos se indigesten y los papás tengan problemas por la noche.
¿Por qué los medios insisten en que la tiene, pese a que la población con capacidad para votar supera los 30 millones? 
Porque los medios son el órgano de propaganda del régimen. No de este régimen: de todos los regímenes.
¿Cree que hubo una desmovilización paramilitar? 
Claro. Hoy todos están en los puestos públicos.
Pero ¿por qué la mayoría de la gente piensa que sí la hubo? 
Pienso que sí la hubo. Hoy, los sicarios son empleados oficiales. Su oficio es asesinar. Acaban de nombrar un batallón de “estudiantes” en Medellín, con sueldo pagado por el erario público, que tendrá como tarea (¿escolar?) mirar, oír, acusar y, cuando sea del caso, proceder. Uribe es el ejemplo más acabado del peor de los regímenes nazis.
¿Hay un conflicto interno en Colombia? ¿Por qué algunos no admiten que existe? 
No hay un conflicto interno en Colombia. Lo que hay es una guerra no declarada. Sus últimos episodios se manifiestan alrededor del terrorismo de Estado.
¿Qué tanta culpa le cabe a otros países de lo que ocurre en Colombia? 
A Estados Unidos le cabe una enorme responsabilidad. Comienza desde hace cinco décadas, cuando Eisenhower lanzó el plan LASO. Y luego, estuvieron por ahí la extinta Unión Soviética y Cuba. Pero el concepto país se ha diluido. Ahora intervienen el país DEA, el país Paramilitar, el país Santodomingo… La lista es enorme.
¿Qué tanta culpa le cabe a los medios de lo que ocurre en Colombia? 
Una enorme responsabilidad, por su complacencia frente al poder, a la corrupción y al crimen.
¿Cree que en Colombia el periodismo ha cumplido su deber? 
No. En primer término porque en Colombia no hay periodismo.
¿Qué periodistas le merecen credibilidad y respeto?
A mí me gustan los gatos.
¿Ha dejado de ser periodista en algún momento? 
Un periodista nunca deja de ser periodista. Lo que pasó conmigo es que me dejaron. Llevo seis años sin el derecho a trabajar en algún medio. Las puertas, para mí, están cerradas.
¿Qué pasó con el periodismo, el suyo? ¿Cuál fue su último trabajo periodístico? 
Me retiraron como comentarista editorial de El Espectador. A raíz de lo que dije sobre su líder, los paramilitares me amenazaron y me sacaron del país. Y luego los empresarios de la cerveza me silenciaron.
Y la literatura, ¿cómo va? 
 Bien. Escribo mucho y no publico nada, para felicidad mía y de la literatura.
En Colombia se le referencia más como periodista que como escritor
Bueno, soy un periodista que escribe. Mi diferencia con los periodistas de hoy es que leo. Leo mucho. Para escribir es necesario leer. Mi verdadera profesión es la de ser lector.
¿Se siente más a gusto como escritor literario o como periodista? 
Como escritor literario. En mis textos, que siempre son breves, está mi forma de ver la vida. Los primeros los reuní en mi libro ‘Banquete de Cronos’, del cual se vendieron dos ejemplares: el mío y el de mi tía Berta.
¿Escribe ahora más que antes? 
Mucho más que antes. Con la enorme ventaja de que no publico.
¿Entre el Fernando Garavito de hace 20 y 10 años ejerciendo periodismo en Colombia, y el Fernando Garavito de hoy ejerciendo el exilio, qué diferencia hay? Ninguna. Siempre fui un exiliado.
Defina ‘periodista’ en pocas palabras. 
Periodista es alguien que ve, piensa y habla.
Defina ‘candidato’ en pocas palabras. 
Candidato es alguien que ve, piensa, y habla.
Usted ha planteado la realización de una caravana. ¿En qué consiste y quiénes están detrás y delante de ella? 
Sí. Una caravana que parta de Quito y llegue a Bogotá el 20 de julio, cuando se cumplen 200 años de eso que llaman “independencia”. La hemos llamado “Caravana por la dignidad de Colombia”. Detrás estamos un grupo integrado de idealistas, sin un peso en el bolsillo. Delante está el país. Vamos a recuperarles a todos los colombianos el derecho que tienen de pertenecer a un país que se llama Colombia.
Ha habido muchas marchas y movilizaciones en Colombia por la paz, por denuncias, por muchos motivos. Y al final el resultado es el mismo, nada. En ocasiones se lleva a visibilizar un problema, pero la situación no cambia. 
No cambia porque las organizaciones que respaldan esas movilizaciones no se plantean el paso que deben dar de inmediato. Nuestro primer paso es la candidatura. El segundo, la caravana. Después vendrá una acción política eficaz, con denuncias que lleguen a término. Una de esas denuncias es contra Uribe: Uribe es paramilitar. Y el término de esa denuncia es que salga del poder y llegue a la cárcel. Es fácil.
¿Hay alguna persona, o algunas, que puedan darle a Colombia un rumbo distinto? 
Muchas. Pero ninguna es líder. Son las hormigas y las abejas las que hacen los hormigueros y las colmenas.
¿Desde dónde y por dónde empezar los cambios en Colombia, hablando de manera realista? 
Es necesario denunciar los crímenes del régimen y poner a sus protagonistas en la cárcel. Pero los protagonistas no son esos pobres mandaderos que ocupan los puestos públicos. Los protagonistas son los que son. Y están ahí, listos a vestir su camiseta de rayas. Recuerde la advertencia de los republicanos: “Magnífico” –le dijeron a Obama cuando llegó a la Presidencia-, pero no se equivoque: usted llegó a la Presidencia, pero no llegó al poder”. Tenemos que desenmascarar ese poder.
¿Cómo se siente ocho años después de haber tenido que dejar el país? 
Con ganas de regresar. Y con posibilidades.
¿Cómo le ha afectado a nivel personal y profesional el exilio? 
 De muchas maneras. Pienso en la súbita muerte de mi mujer, que me dejó convertido en una ruina. Pienso en mi silencio, en la pérdida de mis derechos, en el desplazamiento de mis hijos, que para ellos será algo definitivo…
¿Por qué Estados Unidos y no otro país? 
Porque era el único país del que teníamos visa en el momento de la amenaza. Sin visa no podíamos llegar ni a Panamá. Esa es la terrible condición de ser colombiano. Ser colombiano es ser alguien que necesita visa.
¿Qué es lo que lo motiva más para volver a Colombia, y lo que le motiva menos? 
No quiero volver a la Colombia de Uribe. Quiero volver a Colombia.
¿Ha vuelto antes? 
Fui un mes a arreglar el sitio donde podría vivir si regreso, pero alguien, con amistad, me previno sobre la conveniencia de no volver mientras este régimen sea el régimen.
¿Qué es lo peor del exilio?
El silencio.
¿Qué es lo mejor del exilio? 
El silencio.
¿Ser exiliado voluntario es peor o mejor que ser un exiliado forzado? 
Es igual. No creo en el exilio voluntario. En el fondo de quienes se van, hay siempre una razón para el viaje.
¿No debilita el exilio al país? ¿En qué aspectos? 
El país ha perdido lo mejor de sí mismo exiliando a millones de personas. Los exiliados adultos pensarán en Colombia. Pero los que salen de niños, ya no volverán. ¿Cuántas posibilidades hemos perdido? Nadie puede saberlo.
¿A qué se dedica ahora? 
A pensar. Ser pensador es un oficio digno.
¿Qué acontecimientos y personas han marcado su vida personal y profesional? 
Entré al periodismo de la mano de Luis Carlos Galán. Y entré a la vida de la mano de Priscilla Welton.
¿Qué tanto se ha distanciado usted de Colombia y Colombia de usted? 
La Colombia que yo quiero va conmigo donde quiera que vaya. Y somos muy buenos amigos.
¿Qué es lo que lo motiva más para seguir en Estados Unidos, y lo que le motiva menos? 
Los Estados Unidos tienen dos caras: una, es la del poder; otra, la de las víctimas. Las víctimas de los Estados Unidos son idénticas a las víctimas de nuestros países, y sufren tanto como ellas. En este momento hay organizaciones que les están ayudando a abrir los ojos. El derrumbe del capitalismo vendrá desde dentro.
Un cliché: ¿cómo transcurren sus días? 
Soy un solitario. Trabajo, leo, pienso, escribo, y hago café por las mañanas.
¿Qué es lo que más extraña? 
Mi casa, y las idas a sacar al perro, en compañía de mi mujer. Hablábamos hasta por los codos, nos reíamos y éramos felices.
¿Qué es lo que más disfruta? 
Hasta hace poco, los recuerdos. Ahora mismo, las posibilidades.

Tomada de Rebelión http://www.rebelion.org/noticia.php?id=102157 Realizada en marzo de 2010 por *Mónica del Pilar Uribe Marín: Periodista freelance internacional, especializada en Derechos Humanos, Política y Medio Ambiente. Entrevista para The Prisma. “The Multicultural Newspaper”, Inglaterra. (uribemonic@hotmail.com)
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

jueves, 28 de octubre de 2010

Cuando Fernando Garavito ingresa al mundo de la Internet

Este es uno de los primero correos que envió Fernando Garavito como aprendiz de la Internet de la mano de Constanza Vieira y Felipe Osorio.

Enero 10, 2003

Apreciados amigos: 

No sé si ustedes recuerden que teníamos una cita. Como pretendiente feo en trance de conocer a una muchacha bonita, rompí la barrera del sonido preparando estas listas. Por ahora son apenas tres, las dos primeras de cincuenta nombres cada una y la tercera de trece. Hotmail no recibe sino cincuenta direcciones por grupo. Y en mi archivo tengo todavía 128 mensajes sin contestar, que posiblemente van a formar dos listas y media más. En total, la próxima semana tendremos tal vez cinco listas de 50 nombres. A los que hoy faltan, les remitiré mi artículo antes del miércoles (espero), y les pondré una nueva cita para de hoy en ocho días.  Esas 250 personas conformarán nuestra primera base de lectura. A partir de ahí intentaremos todo lo demás, desde la integración de grupos más amplios hasta una página web. Aunque voy rápido, no avanzo tanto como quisiera. De cualquier modo, espero tener con cada corresponsal una relación personal. Más que cuatro o cinco mil nombres anónimos, me importa que seamos amigos y que pensemos, entre todos, cómo aprovechar mejor un universo que nos reunió en torno a un incidente desafortunado.  La columna que ahora inicio tiene, y tendrá, mil palabras. La de El Espectador tenía 650. Creo que el número que he escogido permite recitar aquello de “ni tanto que queme el santo, ni tanto que no lo alumbre”. Hay quienes dicen “ni tan poco que no lo alumbre”. Pero suena horrible.  Claudia Cadena me pidió que bautizara el archivo de una determinada manera para que lo pudieran leer los usuarios de Macintosh sin los problemas que les acarrea su exclusividad. Traté de hacerlo, sin lograrlo. Tal vez desde la próxima semana entienda de qué se trata, y pueda atender esa instrucción. Constanza Vieira y Felipe trataron de ayudarme a abrir un grupo yahoo. Seguí sus instrucciones hasta que me di, de manos a boca, con la muralla china. Más o menos sentí lo que debieron sentir los mongoles frente a esa otra forma de eternidad. Seguiré intentando vencer esa resistencia. Gabriel Ruiz, Pedro J. García y otros varios (perdónenme. Pero no tuve tiempo de revisar todo el listado) me han ofrecido ayuda para iniciar la página web. Creo que el lunes 20 podremos comenzar en forma esa tarea.  Esas son mis noticias. Les agradezco su solidaridad, su amistad, su confianza. Trataré de responderles en la mejor forma posible. Por ahora, siguiendo las instrucciones de Constanza, les enviaré mi artículo por CCO. Ella me indicó qué traducía “Con Copia Oculta”. ¡Por favor! No sé qué hago metido en este mundo, si pertenezco al de los linotipos de plomo derretido. Pero, bueno, buscaré la forma de ponerme al día lo antes posible. Con ese sistema pretendo que la avalancha de propagandas incómodas que circulan por la red no llegue a sus pantallas por culpa mía. A mi turno, les pido que, como ocurrió en las dos últimas semanas, le reenvíen el artículo a todas aquellas personas que ustedes consideren convenientes (e inconvenientes). De esa manera abarcaremos un espectro mucho más amplio que el que yo intuyo. Así se organizaron los Tupamaros, y así lograron desestabilizar a un régimen de oprobio. (Sobra decir que este es un régimen de oprobio). 
En fin, ahí vamos. Espero que este artículo coyuntural no se convierta en una directriz de nuestro intercambio. Porque detrás de estos pequeños episodios insignificantes, estamos nosotros, con nuestro deseo legítimo deseo de ver claro. 
Un cordial saludo, 
Fernando Garavito 
P.D. En caso de que alguno de ustedes quiera que su nombre desaparezca de estas listas, le ruego avisarme. Procederé a complacerlo de inmediato. 

¿Supiste el chiste bogotano sobre trabajar y trabajar y trabajar



El periodismo y la sociedad perdieron a uno de sus más abnegados profesionales del periodismo: Fernando Garavito. No es cierto como han dicho algunos medios de información en Colombia que el periodista era un opositor de Uribe Vélez. Lo que hizo este gran periodista investigativo durante toda su vida profesional, fue hacer seguimiento informativo de las actuaciones públicas de dirigentes y hechos que comprometían los intereses de los colombianos, nada más e ir tras la verdad para revelar con lujo de detalles hechos de suprema cobardía o cínica corrupción. Antes de llegar Uribe Vélez a la presidencia de Colombia, advertía en sus columnas quien era este criminal. El 21 de marzo de 2002 tuvo que salir del país amenazado por los paramilitares (ya sabemos al servicio de quien estaban). No se fue por asuntos profesionales ni de manera voluntaria como informó hoy un desinformado periodista de LaWRadio al medio día de hoy.
En ese entonces siguió escribiendo desde el exilio para El Espectador a donde se había vinculado como columnista desde 1998 como El señor de las Moscas, pero el mismo periódico poco tiempo después de partir, lo censura por su columna "La Vida es una Fiesta" (sobre caso de corrupción Banco del Pacífico) la cual no fue publicada y el periodista retirado de su plantilla de columnistas. El de la decisión fue Carlos Lleras de la Fuente director (1997-2002) del aún diario en ese entonces y por petición directa de Julio Marío Santodomingo.
Creía que todos cabíamos en Colombia y por eso trabajó, por una nueva conciencia. Bajo ese lema e idea, quiso representar a los colombianos en el exterior en una corta y fallida carrera política en las elecciones de marzo de este año.
De tanto en tanto nos cruzábamos un correo y desde que partió formaba parte de su lista de corresponsales para recibir sus palabrejas, como él las llamaba, las personales y las columnas de opinión. Conservó aún su primer mensaje en el que me decía: “desde el viernes a las 7 comenzarás a recibir mis palabrejas. No siempre serán de denuncia. Seguiré la misma pauta de la columna en el periódico, y trataré, a veces, de que nos riamos un poco, aunque la situación sólo esté para llorar y llorar y llorar. ¿Supiste el chiste bogotano sobre trabajar y trabajar y trabajar? Pues fácil. Dice Uribe: trabajar y trabajar y trabajar. Y contesta el país: ¿Y en dónde y en dónde, y en dónde?”.
Conocí a Garavito hace mucho, mucho tiempo. Cuando era una chiquita en el periodismo. Después, más adelante, pude tratarlo como colega, siempre lo reconocí por su templanza, claridad y coherencia entre lo que pensaba, hacía y cómo vivía. Tenía ese insufrible ego de los periodistas doblegado. Por eso era fácil acercarse a él, hablar, consultarlo. Era gente como uno. Tenía el don de la palabra para la prosa, el verso, la conversa, el ensayo, la crónica y la noticia. Lo suyo era escribir y describir, nada más. 
Me da pesar y tristeza su muerte y como murió. Solo. Atravesando un largo desierto en un país que lo acogió, pero que no era el suyo. Quizás se durmió pensando-nos en cómo, día a día, se desmoronaba aún más el país. 
La foto que acompaña este sencillo texto en Memoria de Fernando (tomada el 23 de abril de 2008 en muro de Hotel Aragón en centro de Bogotá) es una recordación de que su exilio no fue en vano. Pudimos continuar leyendo sus profundas reflexiones y hasta mirarnos en su dolor por este país, si bien el precio de todo ello fue su ausencia hoy definitiva. Fernando, contigo estamos seguros de que Uribe, también caerá.